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Stablecoins: qué son, cómo funcionan y cuáles usar

Las stablecoins mantienen siempre un valor cercano a un dólar o un euro. Conoce los tipos clave (USDT, USDC, EURC, DAI), la lección del colapso de Terra y qué…

7 min read Cómo trabajamos

Las stablecoins son criptomonedas diseñadas para mantener un valor estable, generalmente vinculado al de una moneda tradicional como el dólar o el euro. En la práctica, una stablecoin vale siempre alrededor de un dólar (o un euro), a diferencia de Bitcoin o Ethereum, cuyo precio fluctúa de manera constante. Nacieron para resolver un problema concreto: contar con un instrumento digital que combine las ventajas de las criptomonedas con la estabilidad del dinero tradicional.

Si alguna vez has comprado criptomonedas, es muy probable que ya hayas usado stablecoins: son las monedas empleadas para mover valor entre plataformas sin pasar por el banco y para proteger los propios fondos de la volatilidad. En esta guía vemos qué son, cómo mantienen su estabilidad, qué tipos existen, para qué sirven, cuáles cumplen con la regulación europea MiCA y, sobre todo, qué riesgos conviene conocer antes de usarlas.

Qué son las stablecoins y para qué sirven

Una stablecoin es una criptomoneda cuyo valor está diseñado para permanecer estable en el tiempo, típicamente anclado al de una moneda oficial en una proporción de uno a uno: una unidad de la stablecoin equivale a una unidad de la moneda de referencia. Este anclaje se denomina, en la jerga del sector, “peg”. El objetivo es ofrecer un instrumento que se mueva en la blockchain con la misma facilidad que una criptomoneda, pero sin sus violentas oscilaciones de precio.

¿Para qué sirven, en concreto? Los usos principales son tres. El primero es el trading: los inversores utilizan las stablecoins para “aparcar” sus ganancias al margen de la volatilidad, sin necesidad de reconvertirlo todo en euros en la cuenta bancaria. El segundo son los pagos y las transferencias: mover valor de forma rápida y global, manteniendo un precio predecible. El tercero es el acceso a la finanza descentralizada, donde las stablecoins son la moneda base para préstamos e intercambios. Son, en cierto modo, el puente entre el mundo del dinero tradicional y el de las criptomonedas.

Cómo mantienen su estabilidad: los tres mecanismos

La pregunta más interesante es: ¿cómo consigue una stablecoin mantener fijo su valor? No todas lo hacen de la misma manera. Existen tres mecanismos principales, con niveles de seguridad muy distintos. Entender cuál está detrás de una stablecoin es fundamental para evaluar su fiabilidad.

El primer mecanismo, el más extendido y sólido, es el de las stablecoins respaldadas por moneda tradicional. Por cada moneda emitida, la empresa que la crea mantiene una reserva equivalente en dinero real y activos seguros, como efectivo y bonos del Estado a corto plazo. Es como un almacén que garantiza que cada token puede convertirse siempre en su valor real. El segundo mecanismo es el de las stablecoins respaldadas por otras criptomonedas: aquí la garantía no es dinero tradicional, sino un depósito de criptomonedas, a menudo por un valor superior al emitido, para compensar su volatilidad. El tercer mecanismo, el más arriesgado, es el de las stablecoins algorítmicas, que intentan mantener el valor estable no con reservas reales, sino mediante un algoritmo que regula automáticamente la cantidad en circulación. Como veremos, es un modelo que ha demostrado poder fallar de forma catastrófica.

Las principales stablecoins: USDT, USDC, EURC y DAI

Básicamente, en el panorama actual, pocas stablecoins dominan el mercado, y conviene conocerlas. La más grande y utilizada del mundo es USDT, emitida por la sociedad Tether y anclada al dólar. Es la más extendida para el trading a nivel global, aunque en el pasado ha recibido críticas por la transparencia de sus reservas. La segunda es USDC, emitida por Circle, también vinculada al dólar y generalmente considerada la más transparente y respetuosa con la normativa, razón por la cual es preferida por las instituciones.

Para los usuarios de América Latina y España está ganando relevancia EURC, también de Circle, anclada al euro en lugar del dólar, útil para quienes quieren evitar la exposición al tipo de cambio con la moneda estadounidense. Merece mención aparte DAI, una stablecoin particular porque no la emite una empresa centralizada sino un sistema descentralizado, y está respaldada por otras criptomonedas depositadas como garantía. Representa el enfoque más “puro” a la filosofía de las criptomonedas, aunque también es el más complejo de entender para un principiante.

El lado oscuro: qué enseña el colapso de Terra

Hablar de stablecoins sin mencionar su mayor fracaso sería deshonesto, porque es la lección más importante de todas. En 2022, una stablecoin algorítmica llamada TerraUSD, considerada entonces un proyecto sólido, perdió repentinamente su anclaje al dólar, desplomándose a cero en pocos días y causando pérdidas enormes a millones de inversores en todo el mundo.

¿Qué había salido mal? Su mecanismo, basado no en reservas reales sino en un algoritmo y en una criptomoneda vinculada, entró en una espiral de desconfianza de la que no pudo salir. Cuando los inversores empezaron a vender masivamente, el sistema no aguantó y se desintegró. Este episodio dejó una enseñanza fundamental: no todas las stablecoins son “estables” de la misma manera, y aquellas sin reservas reales y verificables son las más peligrosas. Por eso las nuevas reglas europeas han prohibido de facto las stablecoins algorítmicas de ese tipo. El nombre “stablecoin” es una promesa, no una garantía automática.

Stablecoins y regulación: MiCA en Europa, GENIUS Act en EE.UU.

El marco normativo de las stablecoins ha cambiado radicalmente en los últimos años, y conocerlo tiene consecuencias prácticas directas. En Europa, el reglamento MiCA ha introducido reglas estrictas: distingue las stablecoins ancladas a una sola moneda (denominadas tokens de dinero electrónico) de las vinculadas a una cesta de activos, y exige que cada stablecoin esté respaldada por reservas reales uno a uno, separadas y custodiadas de forma segura. Las stablecoins puramente algorítmicas, como la que colapsó en 2022, quedan de facto excluidas.

Esto tiene una consecuencia muy concreta para quienes operan desde España o América Latina con plataformas reguladas en la Unión Europea: la stablecoin de referencia ha pasado a ser USDC (o EURC para quienes prefieren el euro), porque su emisor fue el primero en adaptarse a las reglas. USDT, en cambio, aunque sigue siendo la más grande del mundo y puede mantenerse en un wallet personal, ya no se negocia libremente en las plataformas autorizadas en Europa. En Estados Unidos, paralelamente, una ley denominada GENIUS Act ha introducido el primer marco federal, exigiendo también reservas completas y controles. La señal es clara: las stablecoins han salido de la zona gris y se han convertido en una pieza regulada del sistema financiero.

La información normativa y fiscal tiene carácter general y no sustituye la consulta con un profesional habilitado.

Los riesgos que conviene conocer antes de usarlas

A pesar del nombre tranquilizador, las stablecoins también conllevan riesgos que vale la pena conocer. El primero está relacionado con el emisor y las reservas: una stablecoin respaldada por moneda tradicional es tan sólida como lo son las reservas que la sustentan. Si una empresa no mantuviera realmente todas las reservas declaradas, o las mantuviera en activos arriesgados, la estabilidad quedaría comprometida. Por eso la transparencia y las auditorías independientes sobre las reservas son tan relevantes.

El segundo riesgo es la pérdida del anclaje, el llamado “de-peg”: en situaciones de pánico o de crisis, incluso una stablecoin bien respaldada puede alejarse temporalmente de su valor de referencia, como ha ocurrido en algunos episodios de mercado. El tercero es el riesgo tecnológico y de custodia habitual en todas las criptomonedas, vinculado a la seguridad de los wallets y de las plataformas. La regla, también aquí, es informarse bien, preferir las stablecoins más transparentes y reguladas, y nunca dar por sentada la palabra “estable”.

las stablecoins en breve

En la práctica, las stablecoins son una herramienta valiosa del ecosistema cripto: el puente que une la estabilidad del dinero tradicional con la velocidad y la programabilidad de la blockchain. Son muy útiles para el trading, los pagos y el acceso a los servicios de finanzas descentralizadas, y para muchos representan el primer paso práctico en el mundo de las criptomonedas, precisamente porque eliminan la variable aterradora de la volatilidad.

Pero, como hemos visto, no todas son iguales: importa el mecanismo que las sostiene, la solidez y la transparencia de las reservas, y el cumplimiento de las reglas. Las nuevas normativas europeas y estadounidenses están haciendo este mundo más seguro y fiable, premiando las stablecoins serias y prohibiendo las más arriesgadas. Para el usuario, la lección es usarlas con consciencia, eligiendo las reguladas y transparentes, y recordando que detrás de una moneda “estable” siempre hay un mecanismo que conviene entender. Si quieres saber más, lee nuestra guía general sobre qué son las criptomonedas.

Preguntas frecuentes sobre las stablecoins

¿Qué son las stablecoins en palabras sencillas?

Son criptomonedas diseñadas para tener un valor estable, normalmente anclado a una moneda tradicional como el dólar o el euro en una proporción de uno a uno. A diferencia de Bitcoin, que oscila mucho, una stablecoin vale siempre aproximadamente un dólar o un euro, combinando las ventajas de las criptomonedas con la estabilidad del dinero convencional.

¿Son seguras las stablecoins?

Depende del tipo. Las más seguras son las respaldadas uno a uno por reservas reales (dinero en efectivo y deuda soberana), verificadas de forma independiente. Las más arriesgadas son las algorítmicas, que carecen de reservas reales: una de ellas, TerraUSD, se derrumbó en 2022 según informes ampliamente documentados por CoinDesk. Incluso las stablecoins sólidas conllevan riesgos ligados al emisor y a la custodia, por lo que deben usarse con precaución.

¿Cuál es la diferencia entre USDT y USDC?

Ambas están ancladas al dólar. USDT (Tether) es la más grande y utilizada en el mundo para el trading, aunque en el pasado recibió críticas sobre la transparencia de sus reservas. USDC (Circle) se considera más transparente y respetuosa con la regulación, y se ha convertido en la stablecoin de referencia en las plataformas autorizadas en Europa tras la entrada en vigor de MiCA.

¿Puedo seguir usando USDT en España?

Puedes seguir teniendo USDT en una wallet personal y usarlo en distintos contextos. No obstante, tras el reglamento MiCA, USDT ya no puede negociarse libremente en las plataformas de intercambio autorizadas dentro de la Unión Europea: en estos exchanges la stablecoin de referencia ha pasado a ser USDC o EURC.

¿Para qué sirven concretamente las stablecoins?

Sirven sobre todo para tres cosas: aparcar beneficios a salvo de la volatilidad sin necesidad de convertirlos a euros en una cuenta bancaria, transferir valor de forma rápida y global manteniendo un precio predecible, y acceder a los servicios de las finanzas descentralizadas, donde actúan como moneda base para préstamos e intercambios.

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