Moneda stablecoin en dolares fragmentada en registros separados frente a un banco central, informe BPI 2026
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Por Ilya Bratanov imagen de perfil Ilya Bratanov
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BIS rechaza las stablecoins en 2026: no son dinero y fragmentan el sistema

El BPI declara en su informe del 28 de junio de 2026 que las stablecoins no son dinero. Con 316.000 millones en circulación, el riesgo de dolarización en…

Trescientos dieciséis mil millones de dólares. Eso es lo que vale hoy el mercado de las stablecoins, según datos de CoinGecko, y para el Banco de Pagos Internacionales esa cifra no alcanza para convertirlas en dinero. Así lo establece en su informe anual del 28 de junio de 2026.

El BPI es el banco central de los bancos centrales. Cuando desde Basilea llega un juicio tan contundente, no es ruido de mercado: es el sistema el que habla. Frank Smets, jefe del departamento monetario, lo resumió sin rodeos: las stablecoins no son dinero.

Las pruebas que las stablecoins no superan

El informe las mide frente a las propiedades que sostienen la confianza en el dinero. Y las reprueba en varios frentes.

  • Unicidad: un dólar debe valer siempre un dólar. Las stablecoins se desvían de la paridad.
  • Elasticidad: falta la función de liquidación del banco central.
  • Interoperabilidad: el mismo token en Ethereum y en Solana vive en registros separados, y los puentes añaden riesgo.
  • Integridad: los carriles permissionless debilitan los controles antilavado de dinero.

Por su mecanismo de redención, el BPI las acerca más a un fondo ETF que al dinero real. Una comparación que no es halagadora.

El riesgo que preocupa a Basilea: la dolarización

El punto más político es la dolarización por stablecoins. En los países con monedas débiles, las familias usan tokens en dólares como reserva de valor, y esto erosiona la soberanía monetaria, reduce la intermediación bancaria y expone a flujos de capital desestabilizadores.

El dato que lo explica todo: según el informe anual del BPI 2026, la práctica totalidad de las stablecoins respaldadas por moneda fiduciaria está anclada al dólar. Las demás divisas representan una fracción mínima.

Casi todas las stablecoins son dólares

Fuente: BPI, Informe Económico Anual 2026

  • Ancladas al dólar: 99,4%
  • Otras divisas (euro, yen y otras): 0,6%

Esta dependencia del dólar es exactamente la que Europa intenta romper construyendo el euro digital como cuestión de soberanía. Para América Latina, el impacto es todavía más directo: Argentina, Venezuela y El Salvador ya conviven con una dolarización de facto, y las stablecoins en USD profundizan ese fenómeno. El comunicado oficial del BPI está disponible en el sitio del organismo.

Qué arriesgan los bancos

Si los depósitos migran masivamente de las cuentas bancarias a tokens privados, los bancos pierden captación y restringen el crédito a familias y empresas. Incluso en un escenario de mercado de stablecoins de uno o tres billones de dólares, según el propio informe del BPI 2026, el efecto neto sobre el crecimiento económico sería modesto y en algunos casos ligeramente negativo.

Todo depende de qué hay en las reservas, un debate que en LATAM cobra especial relevancia porque los emisores como Tether y Circle capturan el rendimiento de esas reservas mientras los usuarios reciben cero. El modelo de negocio de Tether y Circle sobre las reservas ya fue analizado en detalle. En cuanto a integridad, la misma centralización que permite los bloqueos tiene consecuencias reales, como el caso del congelamiento de USDT vinculado a un blanqueo de capitales.

La alternativa según el BPI: el registro unificado

En la práctica, basilea no se limita a criticar. Propone un registro unificado que integre reservas de banco central tokenizadas, depósitos bancarios tokenizados y otra moneda privada regulada, todo en una única plataforma con el ancla pública al centro.

El prototipo ya existe: el proyecto Agorá reúne a ocho bancos centrales y más de cuarenta instituciones en torno a los pagos transfronterizos. Es la misma lógica que aplicarán los grandes bancos japoneses al emitir una stablecoin bajo supervisión regulatoria. Los detalles técnicos se encuentran en el capítulo correspondiente del informe anual.

El punto ciego del informe

Hay algo que el BPI apenas analiza: la velocidad a la que la regulación ya está cerrando esos agujeros. El GENIUS Act estadounidense exige reservas 1:1 para los emisores de stablecoins, y en Europa el MiCA aprieta las tuercas a los emisores desde julio de 2026. Para los usuarios de LATAM, esto importa: plataformas como Binance o Bitget deben cumplir MiCA para operar en la UE, y ese estándar termina filtrándose en los activos que ofrecen globalmente.

La pregunta real no es si las stablecoins son dinero perfecto. La pregunta es si el dinero público tokenizado llegará antes de que el privado se vuelva demasiado grande para ser ignorado. El 2026 acaba de subir la apuesta.

Contenido con fines informativos, no es asesoramiento financiero. El mercado de las criptomonedas y las stablecoins está sujeto a riesgos normativos y de mercado.

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