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La inteligencia artificial impulsa al Nasdaq hasta un récord del 2%

El Nasdaq Composite subió más de un 2% impulsado por Meta (+11,4%) y AMD (+10%), en una jornada donde la IA marcó el ritmo de Wall Street.

3 min de lectura Cómo trabajamos

El rally de la inteligencia artificial, un sector en expansión vertical que concentra cuantiosas inversiones internacionales, pese a que economistas como Andrew Bailey del Banco de Inglaterra y políticos como el senador de Vermont Bernie Sanders buscan frenar su avance, está arrastrando al alza a los grandes títulos tecnológicos de Wall Street. El Nasdaq registró una subida del 2% en la madrugada del lunes 21 al martes 22 de septiembre, coronando un período positivo que podría extenderse.

Nasdaq Composite en máximos: Meta y AMD disparan su valor

En la última jornada analizada, el índice Nasdaq Composite ganó más del 2%, según datos de TradingView, cerrando en un nuevo récord reciente. Los dos valores con mejor desempeño fueron Meta, que subió un notable 11,4%, y AMD, que anotó un alza del 10%.

La empresa fundada por Mark Zuckerberg añadió cerca de 192.000 millones de dólares a su capitalización bursátil. AMD, fabricante de procesadores, semiconductores y componentes avanzados para computadoras personales que recientemente se ha lanzado también al ámbito de los modelos de lenguaje generativo, logró superar por primera vez en sus casi 70 años de historia una valoración de 1 billón de dólares.

El movimiento, sin embargo, abarcó a toda la cadena de valor, no solo a los dos protagonistas ya mencionados. Intel se disparó más de un 12%, mientras que el índice Philadelphia Semiconductor registró una subida del 4,3%.

También contribuyeron a los flujos compradores la caída del precio del petróleo y el retroceso del rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a diez años, que se situó por debajo del 5%, según Reuters. Por eso conviene señalar que el récord no nace únicamente del entusiasmo por la IA, aunque esta siga siendo el principal motor del sector tecnológico y el que más ha tirado del conjunto.

Meta, AMD, Nvidia, Microsoft, Amazon, Alphabet y los demás protagonistas de la carrera hacia la inteligencia artificial ocupan posiciones relevantes no solo en los índices bursátiles, sino también en los de ETF: una colección de activos que sigue un conjunto diversificado de instrumentos, como acciones, bonos y criptomonedas, y que cotiza como una sola entidad aunque en realidad sea un paquete diversificado.

¿Qué nos dice el rally sobre el sentimiento de los inversores?

Los resultados del Composite reflejan con precisión la situación actual. El crecimiento del índice recoge las expectativas más elevadas respecto al aumento de ingresos vinculado a la expansión de los centros de datos y a la creciente demanda de capacidad de cómputo. Eso no significa, claro, que sepamos qué ocurrirá con las empresas ligadas a la IA: ¿seguirán subiendo o hay que contemplar algún tipo de riesgo en el medio y largo plazo? ¿Cuándo llegará la corrección bajista que, en algún momento, suele presentarse?

La presencia de compañías tan relevantes influye de manera inevitable en el comportamiento de los índices que las albergan. Cuando las megacorporaciones avanzan, arrastran consigo al resto de los títulos. Cuando decepcionan, terminan amplificando las correcciones del índice completo.

El mercado de los ETF tecnológicos y la diversificación real

Al igual que con cualquier otro activo financiero, quien quiera acercarse al universo de los fondos cotizados debe estudiar con detenimiento la composición del ETF antes de invertir, sin precipitarse.

Un solo ETF puede incluir centenares de compañías, aunque en la práctica dependa principalmente de las más grandes, dado su tamaño y su peso económico. La última subida del Nasdaq se debe a los gigantes tecnológicos, y eso pone de manifiesto una diferencia importante entre diversificación numérica y diversificación real.

Comprar varios ETF que contienen las mismas empresas, diversificando solo en número, puede dar sensación de seguridad, pero en general eleva los costos, especialmente si se busca seguir a las compañías con mejor rendimiento, y genera solapamientos que se convierten en riesgo cuando cambia el ciclo. Una diversificación real, que combine clases de activos descorrelacionados con exposiciones únicas, reduce el impacto de eventuales crisis geográficas o sectoriales que puedan surgir durante el período de tenencia del ETF. Para los inversores latinoamericanos, esta distinción cobra especial relevancia: mercados como Argentina o Venezuela han demostrado que la concentración sectorial agrava la volatilidad cuando el entorno global se deteriora.

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