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¿Puede la IA derrumbar el sistema financiero global?

Andrew Bailey, gobernador del Banco de Inglaterra, advierte que la IA podría convertir un ciberataque en un colapso sistémico financiero global.

4 min read Cómo trabajamos

Andrew Bailey, gobernador del Banco de Inglaterra, lanzó una advertencia que no debe tomarse a la ligera: la inteligencia artificial podría convertir un ciberataque en un choque sistémico para las finanzas globales. Según Bailey, el sistema mundial depende de unos pocos proveedores tecnológicos y un solo ataque coordinado bastaría para poner en jaque a los principales centros financieros del planeta.

Las preocupaciones de Bailey

La posibilidad de que la inteligencia artificial amplifique un ataque informático hasta sacudir todo el sistema financiero es real, según Bailey. El economista no solo dirige el Banco de Inglaterra: también preside el Financial Stability Board (FSB), organismo internacional dedicado a la estabilidad financiera y con especial atención al universo de las criptomonedas y los activos digitales.

En esa condición, redactó una carta dirigida a los ministros de Finanzas y a sus colegas gobernadores de bancos centrales de los países del G20, en vísperas de la reunión celebrada en Carolina del Norte entre el martes y el miércoles.

Artificial intelligence in UK financial services - 2024
The Bank of England and Financial Conduct Authority conducted a third survey of artificial intelligence and machine learning in UK financial services.

El asunto central de la carta era la amenaza de los frontier AI models, es decir, los sistemas de inteligencia artificial más avanzados, que están experimentando un desarrollo sin precedentes. Estos modelos muestran capacidades cada vez más sofisticadas de autonomía, resolución de problemas complejos y, sobre todo, threat capabilities dentro de los ecosistemas informáticos. En términos concretos: se puede instruir a estos sistemas para que lancen un ciberataque potente contra una infraestructura financiera. Y no solo eso. También es posible ordenarles que lo repitan sin descanso hasta lograr penetrar el sistema. A diferencia de los atacantes humanos, no se cansan.

Las preocupaciones de Bailey se suman a las numerosas voces que alertan sobre la seguridad de las finanzas descentralizadas. Ya a comienzos del verano, la DeFi fue calificada de insegura por un experto del sector, Manuel Aráoz, ex CTO y cofundador de OpenZeppelin.

Las finanzas globales bajo ciberamenaza

Los modelos de IA más nuevos y sofisticados podrían cambiar radicalmente la velocidad y la escala de los ciberataques, según la visión de Bailey. Si esto se materializara, identificar vulnerabilidades en un sistema defensivo determinado sería mucho más sencillo. Una vez localizadas, atacar varios objetivos de forma simultánea y en serie no presenta mayor dificultad.

Para el sector financiero, el problema es especialmente grave. Los principales bancos, las infraestructuras de mercado y las empresas tecnológicas dependen de los mismos proveedores y las mismas plataformas. Si un ataque golpeara a un gran proveedor tecnológico compartido por múltiples instituciones, la interrupción del servicio podría propagarse rápidamente entre jurisdicciones. Una eventualidad así pondría bajo presión al sistema en su conjunto.

En su carta, un Bailey visiblemente preocupado pide a las instituciones financieras que no subestimen este riesgo y que se preparen para reforzar sus defensas ante posibles interrupciones simultáneas. El gobernador teme que un ciberataque pueda afectar a numerosas empresas conectadas por dependencias tecnológicas compartidas en un futuro próximo. Para el ecosistema cripto latinoamericano, que opera a través de exchanges globales con infraestructura concentrada en pocos proveedores de nube, esta advertencia resulta particularmente pertinente.

Como defenderse eficazmente

El Financial Stability Board está estudiando cómo utilizar de forma segura esos mismos modelos de frontera que constituyen la amenaza, convirtiéndolos en ciberdefensores capaces de contrarrestar posibles intentos de agresión. El organismo señala, al mismo tiempo, que no basta con confiar las defensas de activos tan vulnerables únicamente a la tecnología. Hace falta también formar equipos humanos de respuesta.

A escala global, es necesario mejorar la gestión de vulnerabilidades, las capacidades de respuesta y, sobre todo, las de recuperación. Entre las medidas mencionadas figura la posibilidad de recurrir a infraestructuras físicas bare metal inmediatamente después de sufrir un ataque grave. Se trata de sistemas suficientemente aislados y protegidos que puedan funcionar como verdaderos refugios, como copias de seguridad de la red principal.

La IA puede acelerar tanto los ataques como la defensa. Un entorno en el que se descubren y corrigen vulnerabilidades a velocidad creciente puede representar un escudo sólido contra los ciberataques. Ahora bien, es necesario gestionar la velocidad a la que construye esas contramedidas: si no se controla, los propios sistemas podrían quedar inaccesibles por el elemento diseñado para protegerlos.

La nueva amenaza se suma a las vulnerabilidades de las finanzas globales

Concretamente, en un contexto de riesgo elevado ligado a la inteligencia artificial, Bailey señala que el sistema financiero global ya era frágil antes de la llegada de la IA. Esta no ha hecho sino amplificar la vulnerabilidad del conjunto.

En los mercados bursátiles ha crecido el uso del apalancamiento, es decir, inversiones con capital superior al disponible, también mediante el empleo de ETF apalancados y estrategias basadas en valores con buen desempeño. Entre ellos figuran, inevitablemente, los vinculados a empresas de IA, que en este momento crecen con fuerza en todo el mundo. Paradójicamente, el propio ecosistema fintech podría estar financiando la principal amenaza a su propia estabilidad.

El riesgo no es solo que una IA bien entrenada provoque el colapso del valor de las compañías que la desarrollan, sino también que una crisis de mercado y un choque cibernético, originados por la misma causa, se retroalimenten mutuamente hasta volverse prácticamente imparables. Bailey cierra su carta con un llamado claro: los reguladores del G20, incluidos organismos equivalentes al Banco de Inglaterra en América Latina como el Banco Central de Brasil o la CNBV mexicana, deben actuar antes de que esa espiral se active.

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