La inteligencia artificial es, sin ninguna duda, el sector más dinámico de la economía mundial actual. Su tasa de crecimiento resulta prácticamente inconmensurable y los flujos de inversión en IA no muestran señales de desaceleración. Para la banca, los seguros y las entidades crediticias, adaptarse a esta realidad ya no es una opción.
Aunque la tecnología también genera usos peligrosos, como la estafa de 36 millones de euros perpetrada con voz clonada mediante IA contra Fideuram, la inteligencia artificial avanza con fuerza en el sector financiero. En ese contexto, no resulta sorprendente que el grupo asegurador Generali haya incluido en su plan financiero hasta 2027 una partida de 325 millones de euros destinada a IA, datos y automatización, según ha comunicado la propia compañía.
La apuesta de Generali por la IA
“Nuestros clientes tienen, y seguirán teniendo, la mejor experiencia posible. También gracias a la innovación tecnológica que desarrollamos cada día.”
Así lo declaró Gianluca Perin, director general de Generali Italia, en una entrevista con La Repubblica. Para Perin, en 2026 ningún gran actor financiero puede permanecer al margen de la IA. Un inversor del calibre de Generali no puede ignorar un segmento en crecimiento exponencial sin asumir un riesgo estratégico serio.
La postura de Perin no llega sola. Hace pocos días, en el Discurso sobre el Estado de la Unión Europea, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, subrayó la urgencia de invertir decididamente en inteligencia artificial para relanzar el proyecto europeo de forma colectiva. Europa lleva retraso frente a Estados Unidos y China, y el riesgo de quedar excluida de los grandes beneficios de la IA es real.
Los nuevos nacionalismos erosionan la UE desde dentro. Von der Leyen apuesta por una campaña de inversiones comunes para recuperar cohesión y espíritu de colaboración en un proyecto europeo que atraviesa un debilitamiento visible.
Los retos para bancos y entidades crediticias
“Estamos convencidos de que, para afrontar desafíos como los cambios demográficos y climáticos, el sistema público debe aliarse con una contraparte privada avanzada. Como primer asegurador del país, queremos identificar las necesidades de familias y empresas. La inteligencia artificial nos ayuda a personalizar nuestra oferta y a responder a las exigencias de los clientes. Estos piden procesos más rápidos, digitales y personalizados. En el futuro, la IA física nos permitirá ofrecer nuevos servicios. Lo mismo aplica a las empresas. Con la tecnología podemos hacer mucho para garantizar la operatividad, incluso ante un evento catastrófico.”
Perin traza así el camino del apoyo real que la IA puede brindar al sector asegurador en un país como España o Italia, históricamente caracterizados por una brecha de protección aseguradora. Según su análisis, la operatividad se simplificará y la relación banco-cliente se volverá más diversificada y personalizada.
El sector bancario comparte los desafíos que señala el asegurador, especialmente cuando hablamos de un coloso como Generali que difícilmente puede reducirse solo a la etiqueta de compañía de seguros.
“En los bancos del mañana, lo digital orquestará la relación. Las personas seguirán aportando sus competencias y asumiendo sus responsabilidades. La IA ampliará las posibilidades de comprender y asistir.”
Estas son las palabras de Maurice Lisi, responsable de la dirección de negocio digital, marketing y pagos de Banca Popolare dell'Emilia Romagna, recogidas por medios especializados del sector.
Según las expectativas de la industria, la inteligencia artificial transformará la experiencia bancaria en tres ámbitos concretos:
- Interacción directa con el cliente: se busca ofrecer asistencia continua, con respuestas comprensibles y la posibilidad de derivar a un operador humano cuando sea necesario;
- apoyo a los asesores: varias entidades trabajan ya para poner un asistente de IA a disposición de sus consultores remotos, con el fin de ayudarles a localizar y aplicar la información relevante. El objetivo es formar profesionales más preparados, capaces de dedicar mayor atención a la conversación mientras la IA gestiona la parte burocrática;
- preparación del contexto para la asesoría: la IA puede recopilar los elementos clave, examinar escenarios y preparar el encuentro entre asesor y cliente. El profesional aportará su criterio y comprensión humana del contexto, mientras delega en el asistente artificial toda la parte documental y de investigación.
Junto a las monedas digitales y al dinero on-chain, la inteligencia artificial representa una nueva frontera con la que bancos y aseguradoras deberán lidiar en los próximos años. La CNMV y el Banco de España, al igual que sus homólogos europeos, seguirán de cerca cómo las entidades financieras integran estas herramientas en sus procesos. La conclusión es sencilla: la finanza no es inmune a los cambios tecnológicos, y quienes no lideren esta transformación corren el riesgo de ser arrastrados por ella.


