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Estafa deepfake a Fideuram: 36 millones y wallets Bitcoin

Una estafa con voz clonada por IA dejó a Fideuram sin 36 millones de euros, parte de los cuales pasaron por wallets de Bitcoin. El mismo esquema afectó a…

5 min de lectura Cómo trabajamos

Una estafa con voz clonada por inteligencia artificial le costó a Fideuram cerca de 95 millones de euros en febrero de 2026. Paolo Molesini, entonces presidente de la entidad, autorizó una serie de transferencias convencido de atender una petición urgente del consejero delegado de Intesa Sanpaolo. Era todo mentira: un mensaje de WhatsApp falsificado y una voz sintética generada por IA. Según la mayoría de las fuentes consultadas por el Corriere della Sera y ANSA, unos 36 millones de euros siguen sin aparecer, y parte del dinero pasó por dos wallets de Bitcoin. Este caso sobre la estafa deepfake a Fideuram importa no solo por la sofisticación del engaño, sino por el papel que las criptomonedas jugaron en la fase final del blanqueo.

Una aclaración necesaria antes de continuar: Paolo Molesini es la víctima de esta estafa, no está investigado. Las personas cuyas identidades fueron suplantadas, el consejero delegado de Intesa Sanpaolo y un conocido abogado de negocios, son completamente ajenas a los hechos e ignoraban haber sido utilizadas como instrumento del engaño. A continuación, reconstruimos cómo ocurrió, adónde fue el dinero y por qué no se trata de un caso aislado.

Cómo se ejecutó la estafa

Según la reconstrucción publicada por el Corriere della Sera y recogida por varios medios, Molesini recibió un mensaje de WhatsApp que parecía provenir de Carlo Messina, consejero delegado de Intesa Sanpaolo, con una solicitud urgente para realizar transferencias y aprovechar una oportunidad financiera internacional. Para dar credibilidad a la operación, los estafadores organizaron una llamada telefónica: al otro lado sonaba quien parecía ser Paolo Nastasi, managing partner de la sede italiana del bufete internacional A&O Shearman, presentado como intermediario legal de la operación. Molesini conoce personalmente a Nastasi, y la voz le resultó auténtica. En realidad, según la reconstrucción, había sido reproducida con herramientas de clonación vocal basadas en IA, entrenadas con grabaciones públicas de entrevistas, conferencias o vídeos corporativos.

Después llegaron correos electrónicos con documentos aparentemente auténticos y coordenadas bancarias. Molesini autorizó finalmente las transferencias, dirigidas principalmente a cuentas en China y Hong Kong. Una parte del dinero fue recuperada por la Fiscalía de Milán, pero la cantidad que sigue desaparecida es considerable: la mayoría de las fuentes apunta a unos 36 millones de euros, mientras que una reconstrucción separada publicada por ANSA habla de 39,5 millones. Recogemos ambas cifras a la espera de un dato definitivo por parte de los investigadores.

Flujo Malta/Luxemburgo/Países Bajos
Flujo del dinero: Malta, Luxemburgo y Países Bajos

El recorrido del dinero: entre bancos offshore y wallets de Bitcoin

Según lo publicado por el Corriere Milano, el dinero habría transitado por cuentas abiertas en Malta, Luxemburgo y los Países Bajos, además de por una plataforma canadiense de transferencia de dinero y, en última instancia, por dos wallets de Bitcoin. El esquema replica un patrón conocido en las investigaciones sobre blanqueo internacional: una primera fase a través del sistema bancario tradicional en distintas jurisdicciones, seguida de un salto hacia activos digitales, mucho más difíciles de rastrear y bloquear una vez que el dinero sale del perímetro de los intermediarios regulados.

Las comisiones rogatorias internacionales actualmente en curso, según las fuentes judiciales citadas por la prensa italiana, apuntan precisamente a seguir las criptomonedas antes de que sean convertidas en efectivo. Es una carrera contra el reloj habitual en investigaciones de este tipo. En el registro de investigados de la Fiscalía de Milán figura al menos un nombre que, según algunas reconstrucciones, correspondería a un ciudadano israelí con una posible identidad ficticia. Por el momento es un investigado, no una persona condenada, y la investigación continúa abierta.

El caso en síntesis

Lo que sabemos. Fuente: Corriere della Sera, ANSA, Il Post, 2026

  • El engaño: WhatsApp falso más voz clonada con IA de un abogado conocido por la víctima.
  • El dinero: cerca de 95 millones salidos, entre 36 y 39,5 millones aún desaparecidos según las fuentes.
  • El recorrido: Malta, Luxemburgo, Países Bajos, plataforma canadiense y dos wallets de Bitcoin.

No es un caso aislado: otros bancos también afectados

Un elemento que hace este caso todavía más significativo es que Fideuram no parece ser la única entidad golpeada con un mecanismo similar en el mismo período. Según ANSA, una directiva de Banca Ifis también habría autorizado, en mayo, operaciones por unos 24 millones de euros, con los fondos desviados entre España, Singapur, Hong Kong y Bahréin. De esa cantidad, cerca de 20 millones fueron recuperados gracias a una medida cautelar. Un tercer caso, de menor cuantía, habría afectado a una pequeña cooperativa de crédito por alrededor de dos millones de euros, en parte recuperados en Croacia.

Tres episodios distintos, con importes y jurisdicciones diferentes, pero unidos por el mismo esquema: comunicaciones falsificadas que explotan la confianza personal hacia una figura conocida, reforzadas por la clonación vocal mediante IA, para sortear los controles internos habituales en operaciones de alto importe. Un fenómeno que conecta directamente con la creciente atención a los flujos financieros sospechosos vinculados a las criptomonedas, de lo que ya hablamos al analizar el informe Bitrace sobre direcciones de alto riesgo.

Casos de fraude bancario con IA en Italia
Casos de fraude bancario basado en inteligencia artificial en Italia

La lectura de fondo

Este caso ilumina un problema estructural que afecta a todo el sector financiero, no solo a una entidad o a una víctima concreta. Las herramientas de clonación vocal basadas en IA son hoy, según varios análisis del sector, gratuitas, no exigen conocimientos técnicos avanzados y pueden utilizarse de forma prácticamente anónima. Ese nivel de accesibilidad convierte en potencialmente vulnerable a cualquier persona con presencia pública, ya sea en entrevistas, conferencias o vídeos corporativos. Si el reconocimiento tecnológico de un deepfake no siempre es fiable, la defensa más eficaz sigue siendo de naturaleza procedimental: nunca autorizar transferencias basándose en una sola comunicación, verificar siempre por un canal separado y previamente validado (no el indicado en el mensaje sospechoso) y exigir la aprobación de varias personas para operaciones de alto importe.

La lección, para cualquier observador, tiene dos vertientes. Por un lado, que tres entidades financieras italianas distintas hayan sido golpeadas con el mismo esquema en pocos meses sugiere que no estamos ante episodios aislados, sino ante una campaña organizada o, como mínimo, ante una técnica ya replicada por varios grupos criminales. Por otro, el paso del dinero por wallets de Bitcoin en la fase final del ocultamiento confirma un patrón ya observado en otras investigaciones: las criptomonedas se utilizan cada vez más como el último eslabón de una cadena de blanqueo que comienza en el sistema bancario tradicional, no como punto de partida del fraude. Seguiremos de cerca el desarrollo de la investigación, en particular el resultado de las comisiones rogatorias internacionales sobre el dinero que todavía falta.

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