La sede sigue en Detroit, donde siempre ha estado, pero la cotización de General Motors cambia de dirección, y no se trata de un traslado menor. El grupo ha anunciado que trasladará sus acciones ordinarias, actualmente listadas en el New York Stock Exchange, al índice Nasdaq. Con esta decisión, GM se convierte en el primer fabricante de automóviles histórico en desembarcar en el mercado tecnológico de Wall Street, junto al resto de las grandes potencias tecnológicas estadounidenses.
El cambio sigue lo anunciado durante GM Forward, evento en el que el grupo presentó su hoja de ruta sobre inteligencia artificial, software de abordo y conducción autónoma.
El objetivo a medio plazo del fabricante es reducir a la mitad los tiempos de desarrollo de vehículos. Al mismo tiempo, GM quiere convertir los servicios digitales y las suscripciones en una fuente de ingresos recurrentes, manteniendo en las pickups y los grandes SUV, que se venden de forma continua en Estados Unidos, la principal fuente de su rentabilidad.
El día clave es el 17 de noviembre
La cuenta regresiva de General Motors hacia el nuevo índice ya ha comenzado. El Nasdaq ha aprobado la cotización y las negociaciones en el NYSE cesarán al cierre del 16 de noviembre de 2026. A partir del día siguiente, el título debutará en el Nasdaq Global Select Market, manteniendo el símbolo y la denominación GM. Los accionistas actuales no deberán realizar ninguna operación si desean mantener sus participaciones. El grupo ya ha modificado sus estatutos para actualizar los criterios de independencia de los administradores de cara a la incorporación al nuevo índice.
El anuncio se difundió el martes 27 de octubre y de inmediato impulsó el título al alza, entre el 1,5% y el 2%, según los datos de negociación previos a la apertura del mercado registrados por Bloomberg.
Más tecnología para una marca que ha hecho historia en el sector automotriz
Durante GM Forward se presentó la nueva estrategia tecnológica del grupo. En el centro del plan hay un modelo de desarrollo que aprovecha la inteligencia artificial y la virtualización para acelerar el diseño, con el objetivo de llevar un vehículo del concepto a la producción en aproximadamente dos años.
El ejemplo citado fue el de la nueva química para las baterías enriquecidas con litio-manganeso, construidas como prototipo solo después de realizar 300.000 configuraciones virtuales. El fabricante confirmó que serán el núcleo de la cuarta generación de vehículos eléctricos, diseñados para ser más aerodinámicos y ligeros gracias a la mayor compacidad de los motores y los paquetes de baterías.
Las ventajas de estas celdas provienen del hecho de que reducen la necesidad de níquel y cobalto, materiales escasos y costosos de conseguir en Estados Unidos (GM presume de mantener su producción en territorio nacional), resultando apenas algo más caras que las de litio-hierro-fosfato típicas de los modelos de bajo precio.
Automóviles o computadoras sobre cuatro ruedas
Para acceder al Nasdaq, la empresa tuvo que apostar de forma decidida por la tecnología. Los vehículos de próxima generación, eléctricos o de combustión, contarán con una capacidad de cómputo 40 veces superior a la actual y una conectividad celular hasta un 50% más rápida respecto a los sistemas vigentes.
Los ordenadores de abordo soportarán actualizaciones over-the-air, diagnósticos en tiempo real y funciones básicas, aunque ya presentes, de conducción automatizada. La plataforma debutará en 2028, en el Cadillac Escalade IQ, un imponente SUV eléctrico de 130.000 dólares según los precios oficiales del fabricante. Es el mismo modelo que inaugurará la conducción definida como eyes-off en autopista, pensada para permitir al conductor apartar la vista, aunque sin desatender por completo la conducción.
El anuncio llega cinco años después de la promesa de ofrecer pronto vehículos de conducción autónoma antes de 2030. Los sistemas de General Motors utilizarán distintos tipos de sensores, a diferencia del enfoque basado exclusivamente en cámaras adoptado por Tesla. En los próximos meses debutará OnStar AI, asistente propio que primero se probará en el Cadillac Lyriq antes de ofrecerse en modalidad de suscripción.
Por ahora, GM utiliza el asistente conversacional de Google Gemini y sostiene que el nuevo sistema superará todas sus capacidades. A partir del próximo verano, las aplicaciones móviles del grupo se reunirán bajo la marca OnStar. El asistente no será genérico, sino calibrado para cada vehículo concreto y, cuando no pueda responder a una consulta, transferirá de forma autónoma la solicitud a un operador humano disponible las 24 horas.
General Motors ha sido siempre un grupo muy ambicioso y ahora parece decidido a desafiar a Tesla en el terreno donde la gran T de Elon Musk es más fuerte: la tecnología. El hombre más rico del mundo parte con clara ventaja y no es casualidad que ya haya diversificado su experiencia llegando a producir incluso robots humanoides que podrían sustituir al ser humano en las tareas más exigentes. Sin embargo, la casa de Detroit no parece dispuesta a dejarse amedrentar.



