Ha sido una semana en rojo para Wall Street. Lo verdaderamente llamativo es que la causa del retroceso son precisamente los valores que más han crecido en tiempos recientes: los del sector tecnológico. Nadie esperaría que un sector inundado de capital y sobre el que el mundo desarrollado entero ya apuesta o tiene intención de apostar en el futuro inmediato, desde Estados Unidos hasta China pasando por la Unión Europea, estuviera atravesando un período de incertidumbre que no convence a los inversores. Y sin embargo, es actualidad pura. ¿A qué se debe este sentimiento tan difícil de descifrar?
La tecnología lastra la Bolsa americana
Hace poco más de un mes, en estas mismas páginas, celebrábamos el momento en que los valores tecnológicos, y en particular la inteligencia artificial, estaban impulsando el Nasdaq al alza. Hoy escribimos sobre cómo la embestida del toro se ha convertido, en el transcurso de cuatro semanas, en el zarpazo del oso, por citar los dos animales asociados desde siempre a los movimientos financieros.
Es el propio índice Nasdaq el que lidera la caída, con un retroceso del 2% registrado en el momento de escribir estas líneas, debido principalmente al desplome de Meta Platforms. La compañía no ha logrado recuperarse tras el lanzamiento de una nueva clase de acciones sin derecho a voto, que corre el riesgo de tener un efecto dilutivo sobre el capital. A pesar de que los resultados trimestrales del ecosistema de Facebook y WhatsApp parecen ampliamente positivos, esta noticia bastó para generar reconsideraciones entre los inversores.
Los valores vinculados a la IA también cotizan en negativo. Según analistas citados por Bloomberg, estos títulos acusan desde hace tiempo las preocupaciones relacionadas con el aumento de los costes de financiación y el posible impacto que esto podría tener sobre las inversiones. La opinión pública estadounidense empieza a sopesar con mayor conciencia el ámbito de la IA, teniendo en cuenta no solo el aspecto disruptivo de la nueva tecnología y su potencial revolucionario, sino también la amenaza que representa para el empleo.
La ineludible influencia del precio del petróleo
En el trasfondo opera una convergencia particularmente desfavorable, desencadenada por la situación geopolítica. El ascenso del petróleo hasta superar los 111 dólares por barril, ligado a los temores de una escalada de tensiones en Oriente Medio y al estancamiento de conflictos sin solución a la vista, ha provocado salidas de capital de la renta variable y de las materias primas. El dinero ha fluido hacia activos refugio tradicionales como el dólar y los bonos del Tesoro estadounidense (Treasuries). Como consecuencia, según datos de TradingView, los rendimientos de la deuda pública americana han caído por debajo del 5%, mínimos del último mes.
La contracción bursátil afecta, en distinta medida, a todos los valores de Wall Street. Según datos de TradingView en el momento de redactar este artículo, el Nasdaq 100 pierde un 2,71%, el Dow Jones registra una variación del -0,17% y el S&P 500 cede terreno hasta los 7.654 puntos. El S&P 100 anota un -1,51%. Los mayores retrocesos se concentran en los sectores de informática (-2,91%), telecomunicaciones (-2,78%) y bienes de consumo discrecional (-1,60%).
La tecnología sigue siendo el motor de este momento histórico
La fotografía actual de la caída de los valores tecnológicos parece destinada a ser pasajera. En esta época, como escribimos con frecuencia en SpazioCrypto, es precisamente la tecnología la que tira de las inversiones. Cabe esperar, por tanto, una rápida inversión de tendencia y un rebote de los títulos ligados a la IA y a las tecnologías de la información.
Los porcentajes están en rojo por ahora, pero los índices bursátiles tienden a cambiar con gran rapidez. No sería sorprendente que, en cuestión de días o como mucho semanas, el sector tech volviera a tirar de Wall Street y, por efecto reflejo, del resto de las bolsas mundiales. Para el inversor latinoamericano, cuyas carteras suelen correlacionar con el apetito de riesgo global, este rebote podría marcar el momento de revisar posiciones en ETFs de tecnología o en activos cripto vinculados al sector. El dato clave a vigilar: la evolución de los rendimientos del Tesoro americano y el precio del crudo, dos variables que, según Reuters, siguen condicionando el flujo de capital hacia los mercados de riesgo.


