Tether, la empresa detrás de la mayor stablecoin del mundo, da un paso más en su estrategia de expansión más allá del trading de criptomonedas. Junto a Fasanara Capital, gestora especializada en crédito privado, ha lanzado StableFund: un fondo de 400 millones de dólares con el objetivo de captar hasta 3.000 millones de inversores institucionales, destinado a financiar pequeñas y medianas empresas en todo el mundo mediante estructuras de crédito vinculadas a su stablecoin. Es una pieza clave en la estrategia de Tether en el crédito privado para empresas reales.
Lo que distingue esta operación de otras iniciativas del sector es que Tether ya no se limita a emitir su moneda digital. Ahora apunta a convertirse en parte de la infraestructura a través de la cual el capital llega a las empresas reales. Para LATAM, donde el acceso al crédito bancario es históricamente restringido para las pymes, esta apuesta tiene una dimensión práctica muy concreta.

Qué propone el nuevo fondo
StableFund nace como un fondo evergreen, es decir, sin vencimiento predefinido, diseñado para reinvertir el capital de forma continua. Los 400 millones de dólares iniciales representan una coinversión directa de los dos promotores: Tether y Fasanara. Conviene ser precisos en un el objetivo adicional de captar hasta 3.000 millones es una cifra target, una meta de captación de inversores institucionales externos, no capital ya comprometido. La diferencia entre lo garantizado hoy y lo que se espera atraer en el futuro es sustancial.
La división de tareas entre los dos socios está bien definida. Fasanara Capital, que gestiona una red de prestamistas fintech activa en más de sesenta países, se encargará de la gestión de la inversión, canalizando el capital hacia estrategias de crédito de corta duración y con respaldo en activos o créditos específicos. Tether, por su parte, actuará como originator: identificará oportunidades de financiación vinculadas al uso de USDT y proporcionará la infraestructura tecnológica para el settlement de operaciones, incluyendo los sistemas de conversión entre moneda tradicional y stablecoin, con el fin de mover capital a través de fronteras de manera más eficiente.

Un mercado enorme y un vacío por cubrir
Para entender la ambición de esta operación hay que mirar los números del mercado al que apunta. El crédito privado, es decir, el financiamiento a empresas por parte de actores distintos a la banca tradicional, representa ya un mercado global de aproximadamente tres billones de dólares, según estimaciones de gestoras especializadas, y las proyecciones lo sitúan cerca de los cinco billones antes de que termine la década. Es un sector en fuerte expansión, impulsado por la búsqueda de alternativas a los canales bancarios clásicos tanto por parte de inversores como de empresas.
Dentro de ese mercado, StableFund apunta a cubrir un hueco específico y muy concreto: la brecha de financiamiento que afecta a las pymes en todo el mundo, estimada en cerca de seis billones de dólares según datos del Banco Mundial. En América Latina, donde países como Argentina, México y Colombia concentran millones de empresas sin acceso suficiente al crédito bancario formal, esta cifra cobra una dimensión especialmente relevante. La idea central, según explicó el CEO de Tether en el comunicado del 9 de septiembre de 2026, es transformar la red de originación de la compañía en un canal directo para que el capital llegue a las empresas y comunidades que más lo necesitan, haciendo los flujos de crédito transfronterizos más eficientes, en línea con lo señalado también por la dirección de Fasanara. Una dirección que se suma a la tomada por otros grandes actores de los pagos, como vimos al analizar el modelo de crédito on-chain lanzado por Visa para financiar la economía real de los pagos.
El tercer capítulo de la estrategia de Tether
Esta operación no surge de forma aislada. Se inscribe en un recorrido más amplio que la compañía lleva tiempo trazando: diversificar sus ingresos, enormes gracias al éxito de USDT, invirtiendo en sectores cada vez más alejados del puro trading de criptomonedas. Hace pocas semanas vimos cómo Tether apostaba con fuerza por la robótica y la inteligencia artificial, con la idea de llevar su stablecoin al interior de la economía de las máquinas. El crédito privado a empresas representa un tercer capítulo importante de esa misma estrategia, que busca transformar USDT de simple instrumento de intercambio en infraestructura financiera multiuso.

Conviene señalar un elemento de contexto, por completitud y honestidad. Tether tiene un historial de controversias en torno a la transparencia sobre la composición de sus reservas, un asunto que hemos tratado con equilibrio en el pasado. En ese sentido, resulta relevante un detalle reciente: el mes pasado, una de las principales firmas de auditoría del mundo emitió un dictamen positivo, sin salvedades, sobre los estados financieros de 2025 de una filial de Tether, una señal que la compañía presenta como evidencia creciente de solidez y transparencia, mientras continúa ampliando de forma agresiva su radio de acción bastante más allá de la emisión de su stablecoin.

La lectura de fondo
La iniciativa de Tether y Fasanara relata un capítulo importante y, en ciertos aspectos, sorprendente de la evolución de las stablecoins. Nacidas como herramienta para facilitar el trading de criptomonedas, ofreciendo un punto de referencia estable en un mercado por lo demás volátil, hoy aspiran a convertirse en la infraestructura de liquidación para una porción de uno de los mercados financieros tradicionales más grandes del mundo: el del crédito a empresas. Un tema que se entrelaza cada vez más con el universo de la tokenización de activos, como hemos visto con la tokenización de créditos en Italia o con el consorcio bancario europeo detrás de la stablecoin en euros sobre Ethereum.
Para el observador atento, la lección es doble. Por un lado, esta operación confirma hasta qué punto las stablecoins más grandes y consolidadas buscan activamente nuevos terrenos de uso, impulsadas por la convicción de que su verdadera fortaleza reside no solo en la capacidad especulativa, sino en la capacidad de hacer más eficientes los flujos de capital en la economía real, especialmente allí donde los canales tradicionales tienen dificultades para llegar. Por otro lado, sigue siendo indispensable evaluar estos proyectos con la cautela necesaria: distinguir entre el capital ya efectivamente comprometido y los objetivos de captación futura más ambiciosos, y vigilar con el tiempo si estas promesas de eficiencia se traducirán realmente en crédito concreto para las empresas que lo necesitan, o quedarán, como ocurre con frecuencia en anuncios de este tipo, como metas más declaradas que conseguidas. Para entender mejor estos instrumentos, nuestra guía sobre qué son las stablecoins sigue siendo un recurso útil.




