Visa, el gigante de los pagos que todos conocemos por la tarjeta en la cartera, acaba de dar un paso que merece atención mucho más allá del mundo de las criptomonedas. La compañía ha anunciado un nuevo modelo que conecta sus propios datos de liquidación de transacciones con el crédito concedido directamente en la blockchain, para financiar los programas de tarjetas vinculadas a stablecoins. La magnitud del cambio se refleja en los números: el volumen de transacciones liquidadas en stablecoins en la red Visa ha superado un ritmo anualizado de más de 20.000 millones de dólares, más de quince veces el nivel de hace un año, según los datos del propio panel Visa Onchain Analytics. El lending on-chain de Visa entra así en la economía real de los pagos.
Pero la cifra de volúmenes, por impresionante que sea, no es la parte más interesante de esta historia. Lo realmente significativo es qué problema intenta resolver Visa con esta infraestructura: no una forma de especular, sino un problema muy concreto y tan antiguo como el comercio, el del capital de trabajo. Veamos de qué se trata y por qué es una señal importante para las fintech de América Latina y España.

El problema que Visa quiere resolver
Para entender el alcance de la iniciativa, hay que partir de un problema muy práctico que afecta a las empresas fintech que gestionan programas de tarjetas de pago, incluidas las vinculadas a stablecoins. Cada día, estas compañías deben “anticipar” el dinero para liquidar las transacciones de sus clientes, antes de recibir realmente los fondos correspondientes. Es un clásico problema de liquidez a corto plazo: se necesita capital disponible de inmediato, mientras los cobros llegan con cierto retraso. Para las empresas más pequeñas o en rápido crecimiento, obtener ese capital a través de los canales de financiación tradicionales puede ser lento, complejo y exigir una larga trayectoria operativa que muchas veces todavía no tienen. En mercados como México, Brasil o Argentina, donde las fintech crecen rápido pero el acceso al crédito bancario sigue siendo restringido, este cuello de botella es especialmente crítico.
Y aquí es donde entra la propuesta de Visa. El mundo del crédito on-chain existe desde hace tiempo y ha crecido enormemente: según los datos del propio panel Visa Onchain Analytics, desde 2020 se han concedido préstamos denominados en stablecoins por un valor acumulado de casi 700.000 millones de dólares a través de protocolos descentralizados, creando un mercado de crédito que funciona las veinticuatro horas del día. El problema es que esa enorme liquidez ha permanecido casi completamente confinada dentro de los mercados de criptomonedas, sin tocar de forma significativa las actividades y los pagos que las personas usan a diario. Visa quiere ser el puente que lleve ese capital fuera de ese recinto. Un tema que conecta con la transformación de las stablecoins en simples rieles de pago invisibles para el usuario final.

Rubail Birwadker, Global Head of Growth Products and Partnerships de Visa:
“Los datos de pago de confianza y las tecnologías on-chain pueden trabajar juntos para desbloquear nuevas formas de liquidez.”
Cómo funciona en la práctica, con ejemplos reales
El mecanismo concreto se basa en una colaboración con una empresa especializada en este tipo de financiación. El modelo combina los datos de liquidación de transacciones recopilados por la red de Visa con la información registrada directamente en la blockchain, obteniendo así un panorama fiable y en tiempo real de cómo está funcionando un determinado programa de pagos. Con base en esos datos, y con el consentimiento del cliente, un contrato inteligente automatiza todo el proceso: concede la financiación, gestiona las garantías colaterales y organiza el reembolso, sin necesidad de largos trámites manuales.

Los resultados hasta ahora son notables. Según el comunicado oficial de Visa, el modelo ya ha financiado más de 2.500 millones de dólares en volúmenes de liquidación desde 2023, con cero episodios de insolvencia entre las entidades participantes. Dos casos concretos ayudan a entender cómo funciona en la práctica. Una empresa de pagos utilizó este mecanismo desde 2023 para financiar sus liquidaciones diarias, llegando a mover cerca de 2.000 millones de dólares a través de miles de operaciones de préstamo y reembolso automatizadas en blockchain, siempre sin incumplimientos. Otra empresa, especializada en tarjetas para viajeros, utilizó exactamente este tipo de financiación como parte de su lanzamiento al mercado, captando capital relevante también de inversores institucionales. Una señal adicional de madurez del sistema: a medida que más prestamistas se han incorporado al mecanismo, los costes del crédito para las empresas usuarias han caído aproximadamente un 30%, según los datos del anuncio de Visa.
Visa y el crédito on-chain: los números
La infraestructura en cifras. Fuente: Visa, 2026
- Liquidación en stablecoins: más de 20.000 millones de dólares anualizados, según datos de Visa para 2026, un volumen 15 veces superior al del año anterior.
- Crédito financiado: más de 2.500 millones de dólares desde 2023, reportados por Visa, con cero impagos entre los participantes.
- Programas activos: más de 160 programas de tarjetas con stablecoins, con volúmenes de pago casi triplicados según Visa.
Por qué es una señal de convergencia real y no simple euforia
Aquí está el punto que distingue esta noticia de tantos otros anuncios entusiastas en el sector. La distinción es esencial: no se trata de finanzas descentralizadas usadas con fines puramente especulativos, como pedir prestada una criptomoneda para apostar en otra. Es el uso del crédito on-chain para financiar una actividad económica concreta y tradicional: los pagos cotidianos de personas y empresas reales.

Esta distinción es lo que convierte la iniciativa de Visa en una señal genuina de convergencia entre las finanzas descentralizadas y la infraestructura financiera tradicional. Un gigante de los pagamentos con décadas de historia está usando herramientas propias de la blockchain, contratos inteligentes y transparencia de datos on-chain, para resolver un problema real que afecta a miles de empresas. Es el mismo principio que observamos a propósito del consorcio de grandes bancos europeos que eligió una blockchain pública para su euro digital: las instituciones tradicionales ya no temen la infraestructura pública, sino que buscan aprovecharla para resolver problemas concretos.
Técnicamente, el planteamiento más revelador lo ofrece Chris Walker, fundador y CEO de Credit Coop, quien explica por qué el modelo puede funcionar:
“Payment companies have always had good collateral in their settlement receivables.”
La lectura más amplia
El movimiento de Visa cuenta una historia relevante sobre el rumbo real de la innovación en pagos digitales. Durante años, las finanzas descentralizadas fueron vistas principalmente como un espacio para inversores avanzados y especuladores. Esta iniciativa demuestra que su verdadera utilidad puede emerger cuando sus herramientas, la transparencia de datos, la automatización mediante contratos inteligentes y la operatividad continua, se aplican a problemas concretos de la economía diaria, como la financiación del capital circulante.
Para el observador atento, la conclusión es doble. Por un lado, este caso ilustra lo que realmente significa “adopción” para las criptomonedas: no necesariamente millones de personas comprando tokens, sino infraestructuras subyacentes integradas silenciosamente en los procesos de empresas enormes como Visa, mejorando su eficiencia sin que el usuario final lo note. Por otro, casos como los de Rain o Karta muestran un camino replicable para otras fintech, abriendo la puerta a un mercado de crédito basado en datos de pago que podría crecer con rapidez en los próximos años. La verdadera revolución de la blockchain en las finanzas tradicionales no pasa necesariamente por grandes anuncios, sino por estos pasos técnicos y silenciosos capaces de hacer más eficiente un problema de negocio tan antiguo como el comercio. Para entender mejor estas herramientas, consulta nuestra guía sobre qué son las stablecoins.




