Blackwall es una empresa estonia especializada en ciberseguridad que acaba de anunciar una ronda de financiación de 100 millones de dólares, según informó la propia compañía. Esta inyección de capital eleva su valoración a 2.200 millones de dólares y la catapulta al selecto grupo de los unicornios tecnológicos europeos. Blackwall se consolida así como una de las startups de seguridad informática más valiosas del Viejo Continente.
Fundada originalmente como BotGuard, la empresa ha cerrado tres importantes rondas de financiación en apenas dos años. Todo el capital recaudado se destinará a expandir su plataforma global de gestión del tráfico web.
A qué se dedica Blackwall
Blackwall desarrolla soluciones de ciberseguridad orientadas principalmente a proveedores de hosting y sitios web. La compañía báltica protege el tráfico web de numerosos clientes, con foco en pequeñas y medianas empresas. Su especialidad es blindar servidores y datos frente al tráfico generado por bots, especialmente los de carácter malicioso. Estos usuarios no reales representan un problema serio para toda la infraestructura web, ya que generan datos de navegación falsos y pueden provocar caos en sitios y páginas de aterrizaje.
Según datos de Cloudflare Radar, el tráfico de internet global generado por bots de todo tipo, incluidos agentes de IA y rastreadores de motores de búsqueda, alcanza ya el 57,5%. Una cifra muy por encima del 42,5% correspondiente al tráfico humano. La inteligencia agéntica avanza hacia el dominio absoluto de la navegación. El dato es preocupante: los bots son hoy perfectamente capaces de intimidar a las empresas con ataques DDoS y amenazas de scraping.
El impacto de esta situación es considerablemente más grave para las pymes. A diferencia de las grandes corporaciones, las pequeñas empresas tienen dificultades para dotarse de protecciones adecuadas debido a los elevados costes. Quedan así especialmente expuestas cuando se producen acciones de actores extremos, como enjambres de agentes de IA fuera de control. En América Latina, donde el tejido empresarial está dominado por pymes con recursos tecnológicos limitados, esta vulnerabilidad es aún más pronunciada.
La empresa estonia opera en el sector del deep tech, en fuerte crecimiento a escala global, y concentra cada vez más su atención en el comportamiento de los agentes de inteligencia artificial, que representan una amenaza creciente y difícil de contener.
GateKeeper: el guardián de Blackwall
El producto estrella de Blackwall se llama GateKeeper. Inspecciona el tráfico web, lo analiza con inteligencia artificial y filtra las solicitudes dañinas, todo en tiempo real. La solución destaca por su capacidad de anticiparse a las amenazas, especialmente los ataques DDoS de nivel 7, particularmente perjudiciales para las pymes porque pueden bloquear su comunicación web durante horas. GateKeeper limpia el tráfico antes de que cualquier bot o intruso alcance los backends de las aplicaciones.
Invisible para los usuarios finales, la aplicación de ciberseguridad es automatizada y sencilla de usar, ya que actúa de forma autónoma. La plataforma ofrece servicios de inteligencia de amenazas y gestión de certificados, además de diversas soluciones de protección DDoS y enrutamiento de tráfico.
Un rasgo distintivo de Blackwall es que no opera como empresa B2B convencional: no vende su tecnología directamente a las empresas. Trabaja con una red de intermediarios como proveedores de servicios de hosting, proveedores de servicios gestionados y plataformas de comercio electrónico que buscan diferenciarse de la competencia gracias a la alianza con Blackwall.
La advertencia: internet ya no es humano
Nik Rozenberg, consejero delegado, y Denis Prochko, director técnico, son los fundadores de Blackwall, lanzada en 2019. Rozenberg, de nacionalidad israelí, es experto en software y programación, formado en la Universidad Estatal de San Petersburgo. Prochko, de origen ruso, es informático especializado en ciberseguridad y software bancario. Se conocieron en Tallin, donde encontraron una visión compartida del futuro. Fundaron primero Plainkit, empresa de software de frameworks, y después BotGuard, hoy rebautizada como Blackwall.
En su opinión, la ciberseguridad es la principal necesidad del momento. No sorprende que lo afirmen quienes tienen productos en este sector, aunque las preocupaciones son reales e innegables. Organismos como la Agencia de la Unión Europea para la Ciberseguridad (ENISA) llevan años alertando sobre el incremento de los ataques automatizados contra infraestructuras críticas y pequeñas empresas en toda Europa y América Latina.
“Conectando proveedores, infraestructuras y tecnologías, buscamos ofrecer un mayor control sobre cómo se gestiona, protege y monetiza el tráfico de internet. Queremos responder a las crecientes necesidades de quienes deben afrontar a diario el tráfico de IA automatizado y agéntico.”
Así lo escribió Blackwall en la publicación en la que anunciaba su reciente ronda de financiación.
“Internet ya no es humano. La IA está tomando el control rápidamente, creando una realidad en la que los bots representan más de la mitad de todo el tráfico web. Lo que resulta aún más preocupante es que el 66% de esta actividad de bots es maliciosa. Tenemos la certeza de que, cuando el tráfico no comercial y la carga de scraping automatizado consumen una parte creciente de los ciclos de los servidores, los márgenes operativos se erosionan en silencio. Queremos ofrecer a los proveedores soluciones que eliminen ese impuesto oculto sobre la infraestructura.”
Con esta última ronda de financiación, y previsiblemente con las que vendrán dado el avance continuo de la capacidad computacional de los modelos de IA, la empresa estonia aspira a mantenerse al ritmo del vertiginoso progreso tecnológico y proteger a sus clientes frente a amenazas presentes y futuras. No es tarea sencilla. Para las pymes latinoamericanas y españolas que dependen de su presencia digital, contar con proveedores de hosting que integren este tipo de protección podría marcar la diferencia entre operar con normalidad o sufrir interrupciones costosas.


