La próxima fase de las finanzas descentralizadas podría no construirse sobre criptomonedas, sino sobre bonos del Estado. Parece una paradoja, pero es la conclusión que emerge de un nuevo informe de CoinShares y Token Terminal: mientras la DeFi tradicional pierde capital, los activos del mundo real llevados a la blockchain se han más que triplicado en un año. El dinero no está huyendo del sector, se está reposicionando, y eso revela mucho sobre lo que realmente buscan los inversores.
Según CoinShares y Token Terminal, los depósitos de activos reales tokenizados pasaron de 2.300 a 7.400 millones de dólares en doce meses, mientras que en el mismo periodo los depósitos totales de la DeFi cayeron aproximadamente un 15%. La divergencia es clara, y refleja una maduración del sector. A continuación, analizamos qué está ocurriendo y por qué importa.
Digital finance and tokenized assets are slated to become a core part of the world's financial system, but most businesses don't know what impact that will have on their operations, according to a survey by HSBC Holdings https://t.co/wYgkDkfp5p
, Bloomberg (@business) April 8, 2026
Los números de la divergencia
Empecemos por los datos del informe firmado por CoinShares y Token Terminal. Por un lado, los depósitos de activos del mundo real tokenizados (RWA, por sus siglas en inglés) en protocolos de préstamo e intercambios descentralizados se han más que triplicado, alcanzando los 7.400 millones de dólares. Por otro, la DeFi en su conjunto vio caer los depósitos totales alrededor del 15%, en un contexto de precios cripto débiles y retiradas de los productos más especulativos.
La misma brecha se observa en los volúmenes: el volumen de negociación de activos tokenizados creció aproximadamente un 220% en un año, según CoinShares, mientras que el volumen global de los exchanges descentralizados se desplomó cerca del 70%. En la práctica, mientras los operadores se alejaban de los intercambios especulativos entre criptomonedas, se acercaban a los activos reales llevados on-chain. No es un mercado que se vacía, es un mercado que cambia de naturaleza.
Fuente: CoinShares, Token Terminal, Q2 2026
Qué está impulsando el crecimiento
Concretamente, para entender el fenómeno, hay que ver qué activos lideran esta ola. Encabezan la lista los bonos del Tesoro estadounidense tokenizados y las stablecoins que ofrecen rendimiento, seguidos del crédito privado y el oro digital. En otras palabras, los instrumentos más sólidos y “aburridos” de las finanzas tradicionales, ahora llevados a la blockchain.
La lógica es clara y racional. Estos activos ofrecen un rendimiento real, típicamente entre el 3% y el 5,5% anual para los productos vinculados a bonos del Estado, según CoinShares, y siguen generando ingresos incluso cuando se usan como garantía para obtener préstamos en plataformas descentralizadas. Es lo mejor de dos mundos: la estabilidad y el retorno de las finanzas tradicionales, combinados con la flexibilidad y la programabilidad de la blockchain. En un mercado cripto incierto, quienes buscan un refugio seguro que produzca rentabilidad lo encuentran precisamente aquí. Para Argentina o Venezuela, donde la devaluación es una amenaza cotidiana, acceder on-chain a rendimientos en dólares vinculados a bonos del Tesoro americano representa una alternativa concreta a los depósitos bancarios locales.
La DeFi cambia de cara
La divergencia del segundo trimestre de 2026. Fuente: CoinShares, Token Terminal
- Activos reales tokenizados: de 2.300 a 7.400 millones en un año, más que triplicados. Volumen de trading +220%.
- DeFi tradicional: depósitos totales -15%, volúmenes de exchanges descentralizados -70%.
- Lo que impulsa el crecimiento: Treasury tokenizados, stablecoins con rendimiento, crédito privado, oro digital.
Por qué esta divergencia importa
Aquí reside el significado más profundo del dato, bien captado por el CEO de CoinShares, Jean-Marie Mognetti. En declaraciones recogidas en el informe, Mognetti sostiene que cuando una clase de activos crece durante una fase difícil de su propio ecosistema, significa que la demanda está impulsada por la utilidad real, no por los ciclos de mercado. Es una observación precisa. El crecimiento de los activos tokenizados no depende de la euforia especulativa, sino del hecho de que resuelven un problema concreto para los inversores.
Esto marca un giro potencial en la identidad de la DeFi. Nacida como territorio de rendimientos altísimos y riesgo equivalente, a menudo desconectada de cualquier valor real, la finanza descentralizada empieza a construir una base más sólida, anclada en activos que existen y generan ingresos en el mundo real. Es el mismo movimiento que observamos desde el lado de las grandes instituciones: desde BlackRock tokenizando bonos del Estado hasta Tether llevando inmuebles on-chain. Los dos mundos, el tradicional y el descentralizado, se están encontrando precisamente en el terreno de los activos reales. Para los mercados latinoamericanos, donde el acceso a instrumentos financieros sofisticados ha sido históricamente limitado, esta convergencia abre posibilidades concretas que merecen seguimiento.
Las cautelas a tener en cuenta
Sería ingenuo contar solo el lado entusiasta. Este crecimiento presenta una fuerte concentración: gran parte del valor está dominado por los bonos del Estado tokenizados, lo que genera una dependencia clara. Si los bancos centrales recortaran drásticamente los tipos de interés, la ventaja de rendimiento que hoy hace tan atractivos estos productos se reduciría, y parte de ese capital podría salir con la misma rapidez con la que llegó.
Categorías como los inmuebles, el crédito privado y las acciones (las que realmente demostrarían la madurez completa de la tokenización) siguen siendo una fracción minoritaria. El crecimiento es real y significativo, pero está concentrado en un único tipo de activo. Es un comienzo prometedor, no una meta alcanzada, y debe leerse con el entusiasmo atemperado por la conciencia de sus límites actuales. Desde el ámbito regulatorio español y latinoamericano, vale recordar que la CNMV y organismos equivalentes en la región aún no tienen un marco definitivo para los RWA, lo que añade una capa de incertidumbre jurídica para los inversores minoristas.
La lectura más amplia
Esta divergencia entre activos reales en alza y DeFi especulativa en retroceso es quizás la señal más relevante que ha emitido el sector en estos meses. Indica que las finanzas descentralizadas están atravesando una transición de la adolescencia a la madurez: menos apuestas sobre tokens sin valor tangible, más instrumentos anclados a rendimientos reales y utilidad concreta. Una maduración que hace al sector menos espectacular, pero mucho más robusto.
Para quienes miran al futuro, la lección es que la verdadera promesa de la blockchain en las finanzas podría no ser sustituir el sistema tradicional, sino absorberlo y mejorarlo, llevando sus instrumentos más fiables a vías más eficientes. La próxima gran fase de la DeFi, en definitiva, podría tener el rostro sobrio de un bono del Estado antes que el brillo de un token especulativo. Y paradójicamente, esa es la noticia más alcista para la madurez del sector en su conjunto. Quienes quieran entender qué son estos instrumentos pueden comenzar con nuestra guía sobre los activos del mundo real tokenizados. La próxima referencia a vigilar: la evolución de los tipos de interés de la Fed y el BCE, que definirá si los RWA mantienen su atractivo o si el capital busca de nuevo la especulación.



