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Bybit demanda a Corea del Norte por robo de 1.500 millones: activos congelados

Bybit demandó a Corea del Norte y al grupo Lazarus por el robo de 1.500 millones de 2025. Un juez ya congeló parte de los fondos. La blockchain como nueva…

4 min read Cómo trabajamos

Demandar a un Estado soberano es una jugada que la mayoría de las empresas consideraría inútil. Hacerlo contra Corea del Norte, un país que ni siquiera reconoce la autoridad de los tribunales estadounidenses, parece directamente absurdo. Sin embargo, es exactamente lo que hizo Bybit, uno de los mayores exchanges de criptomonedas del mundo, tras el robo de 1.500 millones de dólares sufrido el año pasado. Y, sorprendentemente, está funcionando.

Un juez federal estadounidense ya congeló parte de los fondos robados. Pero la noticia más relevante no es la demanda en sí, sino lo que la hace posible: la naturaleza rastreable de la blockchain permite perseguir legalmente el dinero robado incluso cuando detrás del robo hay un Estado entero. Es el nacimiento de una nueva herramienta jurídica. Aquí te explicamos cómo funciona.

Qué hizo Bybit exactamente

Vayamos a los hechos. Bybit presentó una demanda civil ante un tribunal federal de Washington contra tres sujetos: Corea del Norte, su agencia de inteligencia militar y el conocido grupo de hackers Lazarus, que las autoridades estadounidenses identifican como el brazo informático del régimen responsable del ataque. La acusación se refiere al robo de febrero de 2025, cuando aproximadamente 1.500 millones de dólares en Ethereum fueron sustraídos del exchange, en el mayor golpe de la historia de las criptomonedas.

Lo notable es que, al mismo tiempo que presentó la demanda, Bybit ya obtuvo un primer resultado concreto: un juez emitió una orden preliminar que congela parte de los activos robados, prohibiendo a quienes los posean transferirlos o venderlos mientras avanza el proceso. El tribunal incluso reconoció que el exchange demostró “una probabilidad de éxito en el fondo”, una señal jurídicamente significativa.

El punto realista: quién paga de verdad

Aquí hace falta ser honestos, porque es fácil malinterpretar el alcance de esta victoria. Corea del Norte jamás se presentará ante un tribunal estadounidense, no reconoce su jurisdicción y no posee bienes en Estados Unidos que puedan ser embargados. Por tanto, Bybit no recuperará su dinero embargando las cuentas de Pyongyang: sería ilusorio pensarlo.

El congelamiento, de hecho, no afecta al Estado soberano, sino a los llamados “intermediarios”: las personas y entidades no identificadas, designadas en el tribunal como “John Doe”, que poseen o mueven los fondos robados en nombre de los hackers. Y ahí está precisamente la intuición estratégica. El dinero robado, para volverse utilizable, debe pasar tarde o temprano por sujetos al alcance de la justicia occidental: exchanges, servicios de conversión, intermediarios financieros. La demanda crea el instrumento legal para golpear esos puntos de paso, congelando los fondos en el momento en que emergen de la oscuridad.

La demanda de Bybit

Qué significa realmente el congelamiento. Fuente: Bybit, CoinDesk, 2026

  • El robo: unos 1.500 millones de dólares en Ethereum, febrero de 2025, el mayor de la historia crypto.
  • La demanda: contra Corea del Norte, su inteligencia militar y el grupo Lazarus, presentada en Washington.
  • El congelamiento: no afecta al Estado, sino a los intermediarios que mueven los fondos cuando salen a la luz.

Por qué la blockchain hace posible todo esto

Aquí llegamos al núcleo del asunto: la razón por la que esta demanda solo es posible en el mundo crypto. En un robo tradicional de efectivo, una vez que el dinero desaparece en el opaco sistema bancario de un país hostil, recuperarlo es casi imposible. Con las criptomonedas ocurre algo diferente, y de forma contraintuitiva. Como cada transacción queda registrada de manera permanente y pública en la blockchain, los investigadores pueden seguir los fondos robados paso a paso, incluso durante años, observando adónde se desplazan.

Esto significa que el dinero robado nunca está realmente “a salvo” para los ladrones: permanece visible, marcado, rastreable. Y en el momento en que intentan cobrarlo a través de un intermediario al alcance de la ley, puede ser bloqueado. La demanda de Bybit convierte esta visibilidad técnica en un instrumento jurídico: usa la transparencia de la blockchain para construir un caso legal y obtener congelamientos reales. Es el mismo principio que ha permitido al Tesoro de Estados Unidos sancionar las redes que eluden las sanciones: el rastro on-chain es indeleble.

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La lectura más amplia

La demanda de Bybit es un precedente histórico, más allá de su resultado económico. Como señaló el fundador del exchange, el ataque de Lazarus no fue solo un ataque contra una sola empresa, sino un ataque a la confianza en todo el sector. Responder con las herramientas de la ley, además de con la tecnología, marca una madurez: el mundo crypto ya no encaja pasivamente los robos de Estado, sino que empieza a construir los anticuerpos legales para combatirlos.

Recuperar dinero de hackers patrocinados por un Estado paria seguirá siendo extremadamente difícil, y sería ingenuo esperar milagros. Pero el verdadero valor de esta jugada es crear un elemento disuasorio y un precedente: demostrar que robar criptomonedas no garantiza la impunidad, y que cualquier intento de blanquear esos fondos dejará un rastro aprovechable en los tribunales. Es la construcción, ladrillo a ladrillo, de una infraestructura jurídica que hace que el robo crypto sea cada vez más costoso y arriesgado. Y, paradójicamente, es la tan temida transparencia de la blockchain la que hace posible esta defensa. Quien quiera entender cómo proteger sus fondos puede consultar nuestra guía sobre la custodia segura de criptomonedas.

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