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AI Act, 2 de agosto: nuevas reglas para influencers y exchanges crypto

El artículo 50 del AI Act obliga desde el 2 de agosto a declarar deepfakes, avatares y chatbots de IA. Guía práctica para exchanges, influencers y medios…

8 min read Cómo trabajamos

El 2 de agosto entró en vigor en toda Europa una nueva obligación que cambia la forma en que empresas, medios y creadores de contenido usan la inteligencia artificial. Se trata del AI Act, la primera gran ley mundial sobre IA, y concretamente de su artículo 50, que exige transparencia cuando se usan contenidos generados o manipulados por inteligencia artificial. Deepfakes, avatares sintéticos, chatbots: a partir de ahora hay que declararlos.

Para el mundo crypto, repleto de influencers, exchanges y medios que hacen un uso intensivo de vídeos, imágenes y voces sintéticas, esto no es una novedad abstracta sino una cuestión muy concreta. ¿Cuándo hay que etiquetar un contenido de IA? ¿Y qué se arriesga si no se hace? Las sanciones pueden superar los 15 millones de euros. Aquí va la guía práctica.

Qué exige la nueva norma

El artículo 50 del AI Act introduce cuatro obligaciones fundamentales de transparencia, diseñadas para que los ciudadanos sepan siempre cuándo interactúan con una máquina o con un contenido artificial en lugar de con una persona real. Es el principio de la transparencia frente al engaño.

La primera obligación afecta a la interacción: si un usuario habla con un chatbot o un asistente de voz, debe ser informado claramente de que está dialogando con una máquina. La segunda se refiere al marcado técnico de los contenidos sintéticos, en un formato legible por ordenadores. La tercera obliga a informar a las personas cuando se usan sistemas que reconocen sus emociones o características biométricas. La cuarta, la más relevante para los medios, exige etiquetar claramente los deepfakes, es decir, imágenes, audio o vídeo artificiales que parecen reales, y los textos generados por IA sobre asuntos de interés público publicados sin revisión humana.

EU AI ACT · ARTÍCULO 50

Cuándo debes declarar el uso de la IA

Desde el 2 de agosto de 2026 entran en aplicación nuevas obligaciones de transparencia sobre la inteligencia artificial.

01
Chatbot El usuario debe saber que está interactuando con un sistema de inteligencia artificial.
02
Contenidos sintéticos Los outputs generados por IA deben ser detectables mediante marcas legibles por máquinas.
03
Emociones y biometría Las personas deben ser informadas cuando quedan expuestas a determinados sistemas biométricos o de reconocimiento de emociones.
04
Deepfakes e información Los deepfakes y ciertos contenidos de IA de interés público deben ser declarados de forma clara.

Qué cambia para el mundo crypto, en concreto

Básicamente, vayamos a los ejemplos prácticos, porque aquí es donde la norma se vuelve tangible. Un exchange que usa un chatbot de atención al cliente debe garantizar ahora que el usuario sepa que está hablando con una IA, no con un operador humano. Un influencer crypto que publica un vídeo donde un avatar sintético o su propia voz clonada anuncia una noticia tiene que declarar que ese contenido está generado por inteligencia artificial. Un medio que usa un presentador virtual para sus informativos debe hacerlo explícito.

El caso más delicado es el de los deepfakes, y hay un punto fundamental que entender: la obligación de etiquetarlos se activa aunque no haya ninguna intención de engañar. Si publico un vídeo claramente artístico o satírico que representa a una persona real de forma sintética, debo igualmente señalarlo como contenido de IA, aunque sea evidente que es una parodia. La ley exige que la transparencia esté siempre garantizada, independientemente de las intenciones. Atención: la declaración debe producirse en la “primera exposición”, es decir, en el momento en que el usuario encuentra el contenido, y no escondida en los términos y condiciones que nadie lee.

Cuándo declarar el uso de la IA: casos prácticos

Qué cambia para quienes crean contenidos crypto. Fuente: AI Act, art. 50, 2026

  • Chatbot de un exchange: el usuario debe saber que está hablando con una IA, no con un operador humano.
  • Avatar o voz clonada de un influencer: hay que declarar que el contenido es generado por IA.
  • Deepfakes, incluso satíricos: deben etiquetarse siempre, aunque no haya intención de engañar.
  • La excepción: los textos con revisión humana y responsabilidad editorial quedan exentos de la obligación.

La excepción que protege el periodismo serio

Hay un aspecto que merece atención, porque distingue a los creadores rigurosos de quienes automatizan todo sin control. La ley contempla algunas excepciones relevantes. Para el texto, la obligación de etiquetado no se activa si el contenido, aunque asistido por IA, ha sido sometido a revisión humana y existe una responsabilidad editorial detrás de su publicación. En otras palabras, un medio que usa la IA como herramienta pero luego verifica, corrige y asume la responsabilidad de lo que publica no tiene que marcar cada artículo como “hecho por IA”.

Es una distinción de sentido común y de gran valor, porque premia el control humano. Quien usa la inteligencia artificial como asistente, manteniendo el criterio y la responsabilidad editorial, opera de forma distinta a quien genera contenidos de manera automática y los publica sin supervisión. En SpazioCrypto tenemos una posición clara: la IA puede ser un valioso apoyo a la producción, pero cada contenido pasa siempre por la verificación y la responsabilidad de una redacción humana. Es exactamente el modelo que la normativa europea premia, y la razón por la que la transparencia sobre el uso de la IA forma parte de nuestra línea editorial.

AI ACT · QUICK CHECK

¿Debes declarar que es IA?

Cinco casos prácticos para saber cuándo entran en juego las obligaciones de transparencia.

01
Chatbot que atiende a un cliente
02
Vídeo deepfake realista
03
Voz sintética que imita a una persona
SÍ*
04
Texto de IA sobre temas de interés público publicado de forma automática
05
Texto asistido por IA, revisado por una redacción con responsabilidad editorial
NO*
* Atención: la aplicación concreta depende de las definiciones y condiciones previstas en el Artículo 50 del AI Act.

Qué se arriesga si no se cumple

Vamos a las consecuencias, porque son las que hacen que esta norma deba tomarse en serio. Según el artículo 99 del AI Act, las sanciones por violar estas obligaciones de transparencia son severas: pueden alcanzar hasta 15 millones de euros, o el 3% de la facturación mundial anual de la empresa, aplicándose la cifra más alta. Para pequeñas empresas y startups se aplica el importe más favorable, pero el riesgo sigue siendo significativo.

Una aclaración útil para no alarmarse: la norma no es retroactiva. Los contenidos generados con IA antes del 2 de agosto no necesitan ser etiquetados a posteriori; lo que cuenta es la fecha de creación. Para facilitar la adaptación, la Comisión Europea ha publicado directrices detalladas y un “código de conducta” voluntario: adherirse a él es una forma de demostrar cumplimiento, aunque no la única. Lo importante es actuar ahora, identificando dónde y cómo se usan contenidos de IA en la propia actividad.

EU AI ACT · SANCIONES

¿Cuánto puede costar violar
las obligaciones de transparencia?

HASTA €15M

de sanción administrativa

O BIEN
HASTA EL 3%

de la facturación mundial anual

!
No es una simple formalidad.

Para las empresas el reglamento prevé el límite máximo aplicable según las reglas del AI Act. Para pymes y startups se aplica el límite porcentual o absoluto más favorable.

La lectura más amplia

En la práctica, la entrada en vigor de esta norma marca un momento de madurez para todo el ecosistema digital, y para el mundo crypto en particular. En un sector que siempre ha hecho de la tecnología su bandera, y que está adoptando la inteligencia artificial a un ritmo vertiginoso, la transparencia sobre qué es real y qué es sintético se convierte en un pilar de confianza. No es una carga burocrática: es una defensa contra la desinformación y las estafas, que en este campo abundan especialmente en mercados latinoamericanos donde las cripto se usan para remesas y protección ante la inflación.

Para quienes crean contenidos crypto de manera rigurosa, esta norma es en realidad una oportunidad. En una época en que deepfakes y falsificaciones generadas por IA se usan precisamente para estafar a inversores, declarar abiertamente cuándo y cómo se usa la inteligencia artificial se convierte en una señal de fiabilidad que distingue a los operadores creíbles de los opacos. La transparencia no es solo una obligación legal: es una ventaja competitiva para quienes han construido su reputación sobre la confianza. En un mercado donde la confianza lo es todo, mostrarse auténticos, incluso cuando se trabaja con máquinas, es la mejor garantía de futuro. Quienes quieran profundizar en la relación entre IA y Web3 pueden consultar nuestra guía sobre inteligencia artificial y criptomonedas.

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