En la misma semana en que Michael Saylor vendía 216 millones de dólares en Bitcoin, según reportes de Bloomberg, otro hombre compraba 74 millones en Ethereum. Mientras el mundo observaba a Strategy dar marcha atrás, Tom Lee construía en silencio la mayor tesorería de Ethereum del planeta.
La era de las empresas-tesorería no termina con la venta de Strategy. Cambia de activo, y el motivo es más interesante que una simple rotación.
Qué pasó esta semana
Bitmine Immersion, cotizada en el NYSE bajo el ticker BMNR y liderada por Tom Lee, fundador de Fundstrat respaldado por Peter Thiel, posee más de 5,74 millones de ETH, equivalente al 4,8% de toda la oferta de Ethereum, según el comunicado oficial de la compañía publicado el 14 de julio de 2026. El objetivo declarado, al que Lee denomina “la alquimia del 5%”, es controlar un vigésimo de toda la red antes de finales de 2026. La cartera combinada entre criptomonedas y efectivo roza los 11.000 millones de dólares.
Es la mayor tesorería pública de Ethereum del mundo, solo superada por Strategy entre todas las tesorerías crypto. El contraste de la semana no puede ser más elocuente: por un lado, Strategy vende Bitcoin para pagar dividendos; por el otro, Bitmine compra Ethereum en los retrocesos. No está sola: SharpLink, liderada por el cofundador de Ethereum Joseph Lubin, también está acumulando.
A un paso del 5% de todo el Ethereum
Ethereum en posesión de Bitmine frente al objetivo del 5% de la oferta. Fuente: Bitmine, julio de 2026
Por qué importa: una tesorería que trabaja
La diferencia respecto a Strategy no está en la moneda, sino en que el Ethereum genera rendimiento. Aproximadamente el 85% del ETH de Bitmine, cerca de 4,9 millones de tokens, está en staking, es decir, bloqueado para contribuir a la seguridad de la red a cambio de recompensas. Esas recompensas valen, según las estimaciones de la propia compañía, más de 210 millones de dólares al año.

Toda la matemática cambia. El Bitcoin de Strategy permanece inerte y no produce nada, obligando a la empresa a emitir acciones o vender para obtener liquidez. El Ethereum de Bitmine, en cambio, genera un rendimiento que financia en parte la compra de más Ethereum. La tesorería se autoabastece. Es exactamente por eso que estas mismas empresas, Bitmine y SharpLink, se han convertido en dos de los principales financiadores de la investigación sobre Ethereum: quien posee el activo que rinde tiene los medios para sostener el ecosistema.
El reverso: mismo volante, nuevos riesgos
Cuidado, sin embargo, con confundir evolución con seguridad. Es la misma máquina que puso en aprietos a Strategy: la prima del título sobre el valor de los activos funciona al alza y se invierte a la baja, y cuando esa prima se evapora el modelo se atasca. El ETH suma además riesgos propios: las penalizaciones del staking, los bloqueos temporales y la vulnerabilidad de los contratos inteligentes.
Existe también un problema de concentración que no debe subestimarse: una sola empresa que controla el 5% de una red reduce su liquidez y concentra el poder, porque ese mismo actor vota, hace staking y financia la investigación. Conviene señalar, además, una divergencia significativa: mientras las tesorerías compraban, los ETF sobre Ethereum registraban siete semanas consecutivas de salidas de capital, según datos de CoinGlass. Por una puerta los institucionales venden lo que por la otra las tesorerías acumulan. Uno de los dos lados se equivoca.
La lectura más amplia
La verdadera historia de 2026 no es Bitcoin contra Ethereum. Es qué estructura societaria sobrevive al ciclo: el acumulador de un activo inerte, obligado a vender, o el de un activo productivo, que cobra un cupón. Lee apuesta a que una tesorería que rinde es un proyecto más sólido que una que se limita a custodiar.
Es un diseño más inteligente, al menos hasta que una caída profunda ponga a prueba si el rendimiento del staking logra superar el desplome de la prima. El modelo-tesorería está madurando: de monumento al Bitcoin a motor de Ethereum. Si ese motor aguantará bajo presión, lo dirá el próximo mercado bajista. Los datos permanecen verificables en los documentos depositados ante la SEC y en la documentación oficial de Ethereum. Tanto inversores en Argentina o México que buscan activos productivos frente a la inflación como los grandes fondos europeos van a observar este experimento con atención.

