Moneda con manto oscuro en la sombra mientras focos de vigilancia iluminan otras criptomonedas expuestas
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Por Hamza Ahmed imagen de perfil Hamza Ahmed
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Privacy coins al alza mientras el mercado crypto cae: ¿por qué?

Zcash sube más de un 400% anual y Monero supera máximos de 2021 mientras Bitcoin cae. Los inversores compran privacidad, no rendimiento: la vigilancia…

En una semana en que casi todo el mercado crypto perdió terreno, con Bitcoin y Ethereum en mínimos de varios meses, un rincón se mantuvo en verde. Las privacy coins. Y la razón no es una coincidencia: es una reacción.

Zcash y Monero suben mientras el resto cae, y la señal que envían vale más que su precio: hay inversores que, en este mercado, compran privacidad en lugar de rendimiento.

Qué ha pasado con las privacy coins

La divergencia es clara. Mientras los grandes nombres retrocedían, Zcash extendió un rally que en el largo plazo supera el 400% anual, y Monero actualizó sus máximos históricos por encima del pico de 2021. Incluso nombres menores como Dash y Decred participaron del movimiento.

El dato más significativo, sin embargo, no es el precio sino el uso real. Según CoinDesk Research, alrededor de un cuarto de la oferta de Zcash está custodiada en direcciones blindadas, aquellas que cifran remitente, destinatario e importe, y más de un tercio de las transacciones alcanza ese nivel privado. No es solo trading: es gente que mueve sus fondos hacia canales reservados.

La privacidad usada, no solo intercambiada

Porcentaje de la oferta de Zcash custodiada en direcciones blindadas. Fuente: CoinDesk Research, 2026

~28%blindado
  • En direcciones blindadas y privadas: ~28%
  • En direcciones transparentes: ~72%

Por qué importa: la vigilancia financiera crea la demanda

Concretamente, aquí está el núcleo de la historia. Esta rotación no surge de la nada: es la reacción a un endurecimiento regulatorio que en los mismos meses se ha sentido en todos los frentes. El intercambio automático de datos fiscales crypto entre países, plataformas que retiran tokens no conformes empujando a los usuarios hacia otros canales, bases de datos centralizadas que, si son vulneradas, exponen identidades y patrimonios. Cuando la transparencia se vuelve obligatoria y los registros se convierten en blancos, algunos usuarios empiezan a poner una prima sobre los activos privados por diseño.

Es el giro completo de toda una narrativa. Durante dos años el sector celebró ETF, custodios y departamentos de cumplimiento normativo. Las privacy coins prosperan porque representan exactamente lo opuesto: herramientas pensadas para los individuos, no para las instituciones. La confidencialidad deja de ser una bandera ideológica y se convierte en una elección práctica, la misma lógica por la que muchos en América Latina valoran la custodia directa de sus fondos frente a exchanges centralizados.

Cómo funcionan Zcash y Monero

Las dos protagonistas encarnan dos filosofías distintas. Zcash usa pruebas de conocimiento cero y ofrece privacidad opcional: puedes transaccionar de forma transparente como en una blockchain pública, o cifrar todo, con la posibilidad de compartir selectivamente los datos con un auditor mediante claves de visualización. Es el modelo que más convence a los mercados regulados, tanto que ya existen productos como el trust de Grayscale. Monero, en cambio, hace que la privacidad sea obligatoria en cada transacción: más puro en cuanto a principios, pero también más difícil de cotizar en exchanges regulados.

El riesgo: el sector más presionado de todos

El análisis exige claridad, porque aquí el riesgo es doble. Las privacy coins viven bajo la presión regulatoria más pesada de todo el sector: a finales de 2023 eran 51 los exchanges que habían retirado al menos una de estas monedas, cifra que subió a 73 a finales de 2025, con nombres como Binance, Kraken y Upbit que eliminaron los pares de intercambio en diversas jurisdicciones. En América Latina, el impacto es directo: Binance, el exchange más utilizado en la región, ha reducido progresivamente su oferta de privacy coins para cumplir con los requisitos de la CNMV española y los reguladores de varios países latinoamericanos.

Hay que decirlo sin ambigüedad: usar estos activos para eludir sanciones o impuestos es ilegal en la mayoría de los países, incluidos México, Argentina y Colombia, y el caso legítimo sigue siendo la protección de la privacidad en transacciones lícitas. A esto se suma una volatilidad extrema, con caídas de hasta el 50% en pocas semanas. No son un refugio seguro: son un nicho estrecho, arriesgado y disputado.

La lectura de fondo

La señal subyacente, sin embargo, es profunda. Un mercado que madura bajo la regulación genera por fuerza una contracorriente. Cuanto más transparentes y condicionados se vuelven los carriles principales, más busca una minoría lo contrario: no siempre para ocultar actividades ilícitas, sino por la simple preferencia humana a no tener cada transacción y el propio patrimonio escritos en un registro público, consultable y vulnerable, vinculado al nombre de uno.

Las privacy coins son el termómetro de esta tensión. Su rally dice menos sobre su valor intrínseco y más sobre la velocidad a la que se mueve el péndulo de la vigilancia financiera. El sector ha vuelto, en cierto modo, al punto de partida: desde los ideales cypherpunk del dinero digital en efectivo, a un mercado empaquetado en ETF y supervisado, y de nuevo hacia la idea de que la privacidad financiera todavía importa. Cuánto durará dependerá menos de los gráficos y más de dónde se detenga ese péndulo. Las referencias siguen disponibles en los estándares del GAFI y en la documentación oficial de Zcash.

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