En veinticuatro horas, Ethereum cambió de estructura. La Fundación eliminó 54 puestos de trabajo y recortó el 40% de su presupuesto, según anuncios oficiales recogidos por CoinDesk. Una nueva organización de investigación fundada por cinco ex investigadores de la propia Fundación se presentó al mundo, y una tercera entidad nació para dialogar con Wall Street.
No es una crisis, ni tampoco una simple reestructuración. Es la mayor reorganización de la gobernanza de Ethereum desde su nacimiento. Entender quién hará qué, y con el dinero de quién, importa más que cualquier gráfico de precios.
Qué sucedió
El 1 de julio, EthLabs se presentó públicamente: una organización sin fines de lucro de investigación y desarrollo fundada por cinco ex investigadores de la Fundación, entre ellos el director ejecutivo Ansgar Dietrichs. Su mandato es claro: preparar la infraestructura de Ethereum para el uso institucional a gran escala, desde la velocidad de liquidación hasta la escalabilidad y la economía del protocolo.
La cronología dice mucho. La presentación llegó un día antes de los despidos en la Fundación y pocos días después de la renuncia de la co-directora Hsiao-Wei Wang. Desde enero abandonaron al menos nueve figuras senior, incluidos ambos co-directores ejecutivos. Ese mismo día nació también Ethereum Institutional, liderada por el ex responsable enterprise de la Fundación, para actuar como punto de contacto neutro con bancos y gestores de activos.
Quién hace qué en la nueva Ethereum
La redistribución de roles, julio de 2026. Fuente: anuncios oficiales y CoinDesk
Ethereum Foundation
- Custodio del protocolo y los valores: neutralidad, infraestructura abierta
- Presupuesto 2026 recortado un 40%, 54 puestos menos
EthLabs
- Investigación y desarrollo: liquidación, escalabilidad, interoperabilidad, economía de ETH
- Financiada por Lubin, Bitmine, SharpLink, Anchorage, Octant y SNZ
Ethereum Institutional
- Adopción: punto de contacto para bancos, gestores y empresas
- Inteligencia de mercado, investigación sectorial y eventos
Por qué importa: quién paga la investigación ahora
Aquí está el punto que trasciende los organigramas. Durante una década, la investigación básica de Ethereum fue financiada por la Fundación con su tesoro de ETH. Ahora, una parte crucial de ese trabajo pasa a una organización financiada por el cofundador Joe Lubin y, sobre todo, por las tesorerías corporativas de compañías como Bitmine y SharpLink, empresas cotizadas que acumulan miles de millones en ETH y tienen todo el interés en su crecimiento, tal como analizamos en nuestro artículo sobre los dos modelos de valor de Ethereum.
Es un alineamiento poderoso, y un riesgo evidente al mismo tiempo. EthLabs lo reconoce: los financiadores recibirán informes trimestrales y una revisión anual independiente, pero no tendrán voz sobre la agenda de investigación, que permanece bajo la dirección científica. Si esta separación se sostiene en la práctica, se convertirá en un modelo para financiar la investigación de código abierto sin entregarla al capital privado. Si no se sostiene, Ethereum habrá cambiado una fundación lenta por un laboratorio dependiente de sus accionistas de facto.
¿Complemento o competencia?
La versión oficial habla de complementariedad: la Fundación retrocede deliberadamente al rol de custodio de valores, mientras EthLabs ocupa los espacios dejados libres. Pero los propios impulsores hacen admisiones más directas. El CEO de SharpLink, Joseph Chalom, reconoce que con el tiempo ambas organizaciones se superpondrán en parte, y que el talento más concentrado ya reside en EthLabs. Además, el proceso de propuestas de mejora genera por construcción una competencia por los slots de actualización del protocolo.
Queda también la cuestión abierta del déficit de financiación: un ex coordinador de la Fundación lo califica como riesgo concreto, mientras el presidente de Bitmine lo descarta como inexistente. Ninguna de las dos posiciones es hoy verificable, y es un tema a seguir en los próximos trimestres. Para los inversores de LATAM y España que tienen ETH en cartera, la pregunta es directa: ¿quién defiende el protocolo cuando el financiador tiene intereses comerciales propios?
La lectura correcta
El marco más honesto es el de la descentralización organizativa. Ethereum está aplicando a su propia gobernanza lo que siempre predicó para su red de nodos: distribuir la responsabilidad entre varios actores independientes en lugar de concentrarla en una única institución. Ninguna organización sola construye Ethereum, y ahora eso también es cierto sobre el papel.
La prueba será práctica: la capacidad de EthLabs de incidir en la hoja de ruta, la solidez de la separación entre quienes financian y quienes deciden, y la coherencia del conjunto con la oleada institucional que llega sobre tokenización y stablecoins. Los documentos permanecen verificables en ethlabs.org y en el sitio de la Ethereum Foundation.
Lo que ocurra en los próximos dos o tres trimestres determinará si esta reorganización es realmente un punto de inflexión para Ethereum o simplemente un cambio de etiquetas en el organigrama. La CNMV y otros reguladores europeos ya observan de cerca cómo se financia la infraestructura de los protocolos que sustentan activos de millones de usuarios. Seguir quién firma los cheques de EthLabs será tan relevante como seguir el precio de ETH.
