Los números cuentan dos historias opuestas. En el primer trimestre de 2026, la red Ethereum alcanzó un récord de 200,4 millones de transacciones, según datos de la propia fundación. En ese mismo período, el ETH perdió más del 44% desde comienzos de año, de acuerdo con CoinGecko.
En medio de esa brecha, el 23 de junio la Ethereum Foundation anunció la reestructuración más profunda de su historia: 54 despidos, cerca del 20% del personal, y un recorte del 40% en el presupuesto operativo.
Los recortes anunciados el 23 de junio
Reducción del presupuesto operativo 2026 y del personal (54 sobre aproximadamente 270). Fuente: Ethereum Foundation, Vitalik Buterin
Qué anunció la fundación
Básicamente, la organización que históricamente ha liderado el desarrollo de Ethereum se reorganiza en torno a cinco clústeres: protocolo, acceso, usuarios, comunidad e institucional, junto a las funciones operativas. Es la formalización de un camino iniciado con el Mandate de marzo de 2026 y la treasury policy de junio de 2025.
Entre los recortes figura también el cierre del PSE, la unidad interna de investigación en privacidad y criptografía de conocimiento cero. Las prioridades se concentran en lo que la fundación denomina CROPS: resistencia a la censura, apertura, privacidad y seguridad, además del escalado del Layer 1.
Vitalik Buterin no suavizó el coste humano. Describió a quienes se marchan como ingenieros e investigadores comprometidos, algunos con casi una década de trabajo en Ethereum, y reconoció sin rodeos que “se ha perdido mucho”. El recorte llega tras nueve salidas de figuras sénior desde enero, incluidas las ex codirectoras ejecutivas Tomasz Stańczak y Hsiao-Wei Wang.
Por qué ahora: el modelo endowment
La clave no está en un agujero presupuestario sino en una decisión estratégica. La fundación quiere pasar de un modelo que gasta el capital a un modelo endowment, en el que solo se gastan los rendimientos del patrimonio y no el patrimonio en sí. Así, la organización se vuelve sostenible de forma indefinida, en lugar de depender de una pista de despegue que tarde o temprano se agota.
El plan es explícito: reducir la tasa de gasto anual desde cerca del 15% del treasury, que fue la media hasta 2025 según la EF Treasury Management Policy de 2025, hasta aproximadamente el 5% en 2030. El recorte del 40% de este año es el paso más grande en esa dirección.
Del 15% al 5%: el plan endowment
Tasa de gasto anual sobre el treasury, recorrido indicativo hacia el objetivo de 2030. Fuente: EF Treasury Management Policy, 2025
El patrimonio sigue siendo sólido, aunque más ajustado: según los datos de Arkham, las reservas en ETH de la fundación equivalen a aproximadamente 209 millones de dólares, cerca del mínimo de los últimos seis años, en parte por la caída del precio. No se trata de una crisis de liquidez. La fundación mantiene un colchón financiero para varios años, y Tom Lee de Fundstrat declaró en una entrevista que las probabilidades de un colapso financiero son “nulas”, aunque una fuente interna señaló un déficit de entre 20 y 30 millones de dólares en los equipos de desarrollo core.
La paradoja real: uso récord, precio por los suelos
Aquí está el punto que preocupa a los inversores. Ethereum no atraviesa ninguna crisis de adopción. La red procesa volúmenes históricos, las instituciones construyen sobre ella, desde BlackRock hasta JPMorgan, y los productos regulados se multiplican, como se aprecia con los ETF spot de Ethereum con comisiones mínimas.
Aun así, el token no acompaña. Según datos de CoinGecko, el ETH cayó un 44% en 2026 y los ETF spot estadounidenses acumularon siete semanas consecutivas de salidas netas, por casi mil millones de dólares. Es el desacoplamiento entre el uso de la red y el valor del token lo que define este ciclo para Ethereum.
Quién toma el relevo
La lectura más relevante no es el recorte en sí, sino lo que lo acompaña. Buterin redefinió la fundación como “uno de los muchos guardianes” de Ethereum, ya no su motor central. Es una descentralización deliberada del desarrollo.
Al mismo tiempo nace ETHLabs, una nueva entidad independiente respaldada por las treasury companies BitMine y SharpLink, junto al cofundador Joseph Lubin, concebida para acelerar la hoja de ruta técnica junto a la fundación redimensionada. La pregunta estratégica se traslada ahí: si el ecosistema, formado por protocolos DeFi, Layer 2 y actores como Consensys, será capaz de absorber la investigación que la fundación ha decidido dejar ir.
No es la historia de una organización que se hunde. Es la de una metamorfosis deliberada: más ágil, más enfocada, construida para resistir los ciclos del mercado en lugar de verse arrastrada por ellos. El indicador a seguir en los próximos trimestres no será el movimiento puntual del precio, sino si la continuidad de la investigación aguanta el nuevo esquema organizativo.
Este artículo tiene una finalidad puramente informativa y no constituye asesoramiento financiero ni de inversión. Los criptoactivos conllevan un riesgo elevado y puedes perder parte o la totalidad del capital invertido.
