Por primera vez, un ETF cripto no se limita a seguir un precio: genera ingresos. Esta novedad silenciosa está redefiniendo lo que significa un fondo sobre criptomonedas, y tiene un nombre técnico poco llamativo pero consecuencias enormes: el ETF con staking.
Entenderlo bien resulta clave, porque es el modelo que adoptará cualquier otra blockchain, y porque el rendimiento que promete no es gratuito.
Qué es un ETF con staking
Es un fondo cotizado que mantiene Ethereum y pone en staking la mayor parte de sus activos, es decir, los bloquea para contribuir a la seguridad de la red a cambio de recompensas, que luego distribuye mensualmente a los inversores en efectivo. El producto de referencia es ETHB de BlackRock, el primer ETF cripto de la gestora que genera un rendimiento periódico.
En la práctica, ETHB custodia ETH real y pone en staking entre el 70% y el 95% a través de validadores institucionales como Coinbase Prime, Figment, Galaxy y Attestant. Según los datos de producto de 2026, la red Ethereum paga actualmente alrededor del 3,1% anual sobre lo que está en staking, y ese flujo llega mensualmente al bolsillo del inversor. Es el mismo mecanismo de los nodos validadores, pero empaquetado en un título que puedes comprar desde tu bróker habitual.
BlackRock has launched a new Ethereum ETF: iShares Staked Ethereum Trust ETF (ETHB).
, Yahoo Finance (@YahooFinance) March 16, 2026
It's designed to give investors more exposure to cryptocurrency. pic.twitter.com/PxVJN8uqs9
Cómo se hizo posible
La clave fue una decisión regulatoria. En marzo de 2026, la SEC y la CFTC aclararon conjuntamente que el staking de protocolo de un activo tratado como materia prima, como ETH, no activa las obligaciones de registro como valor. Esa precisión desbloqueó el envoltorio regulatorio: por primera vez un ETF regulado en Estados Unidos podía capturar el rendimiento del staking y transferirlo a los inversores.
No es el primero en términos absolutos, Grayscale y otros le precedieron, pero cuando quien llega es BlackRock, que gestiona más de 130.000 millones de dólares en productos cripto y en 2025 captó el 95% de los flujos del sector según datos de Bloomberg, no se trata de un simple producto: es un evento de categoría.
Quién se queda con el rendimiento del staking
Distribución de las recompensas de staking en un ETF como ETHB. Fuente: datos de producto, 2026
- Distribuido a inversores: 82%
- Comisión de staking al gestor: 18%
Por qué importa: de activo que guardas a activo que te paga
Aquí reside el cambio profundo. Un ETF sobre Bitcoin sigue un precio. Un ETF sobre Ethereum con staking sigue un precio y paga un cupón periódico. Ethereum deja de ser algo que mantienes y se convierte en algo que trabaja para ti, dentro de un contenedor que tu fondo de pensiones o tu bróker pueden comprar sin seed phrase, sin gestionar un validador, sin cuenta en un exchange.
Es la tesis del activo productivo, la misma que lleva a las grandes tesorerías corporativas en América Latina y Europa a acumular ETH en staking, y que ahora llega hasta la cuenta de valores del inversor minorista. Un rendimiento nativo de red, empaquetado con la comodidad de un título tradicional.

El modelo para todas las demás blockchains
BlackRock ha construido el esquema que seguirá cualquier red proof-of-stake. Los ETF con staking sobre Solana ya se negocian, con rendimientos que rondan el 7% según datos de producto, y las solicitudes para Cardano y Polkadot ya están sobre la mesa de la SEC. Nombres como Fidelity, Franklin Templeton, Invesco y VanEck están lanzando los suyos propios.
El principio es claro: cuando el mayor gestor del mundo valida una estructura, el resto del sector la adopta. No estamos mirando un fondo aislado, sino el inicio de una categoría completa de productos que combinan exposición al precio y rendimiento por staking. Para los inversores latinoamericanos, esto supone acceder a rendimientos cripto sin salir del entorno regulado, lo que resulta especialmente relevante en mercados como México, Chile o Colombia, donde la adopción institucional cripto avanza con rapidez.
El precio de la comodidad: los riesgos
El rendimiento no es gratuito, y conviene decirlo con claridad. El primer coste es el recorte: el inversor recibe aproximadamente el 82% de las recompensas, mientras el gestor retiene el resto como comisión. Quien hace staking de forma autónoma cobra el rendimiento completo.
El segundo riesgo es el slashing: un validador que se comporta mal pierde parte del ETH bloqueado. Es un evento infrecuente, con apenas 474 casos en toda la historia de la red, pero la probabilidad no es cero. El tercero es la liquidez: el ETH en staking tiene colas de activación y retirada, por lo que el fondo mantiene una parte libre para atender los reembolsos, y en momentos de tensión ese colchón importa mucho.
A esto se suman el riesgo de custodia y el riesgo de los contratos inteligentes subyacentes. La comodidad es real, pero también lo es su coste. La pregunta para el inversor es concreta: ¿merece la pena quedarse con el 82% y asumir los nuevos riesgos, o conviene el staking directo? Los detalles son verificables en los documentos de la SEC y en la documentación oficial de Ethereum.

