Sorpresa. Cuatro años después del fracaso de Libra, Meta lo intenta de nuevo con stablecoins. Sin comunicado global, solo una página de soporte actualizada en silencio. El dato que pesa: 3.300 millones de usuarios detrás de la jugada.
El 29 de abril de 2026, Meta activó los pagos en USDC para creadores seleccionados de Colombia y Filipinas. Los abonos viajan sobre Solana y Polygon. Stripe gestiona el carril de pagos. La elección de estos dos países no es casual: allí los creadores ganan en dólares pero cobran mediante banca corresponsal, con tres o cinco días de espera y comisiones de entre el 3% y el 7%, según datos del sector. USDC sobre Solana liquida en menos de un segundo y a menos de un centavo.
The future of marketplace commerce is on Polygon.@Meta launched stablecoin payouts for creators on the Polygon Chain.
, Polygon | POL (@0xPolygon) April 29, 2026
Live in Colombia and the Philippines, with 160+ markets coming, users now get faster settlement with USDC while gaining access to dollar denominated assets. pic.twitter.com/hjodzNpuyU
Nada de Meta-coin: solo USDC de Circle
Lo relevante es lo que Meta no está haciendo. Un portavoz precisó a Decrypt que la compañía “no está emitiendo una stablecoin propia”. La elección recae sobre USDC, que según CoinGecko cuenta con una capitalización de 77.000 millones de dólares, segunda solo tras USDT. Es una decisión política antes que técnica: USDC cumple con MiCA en Europa y con el GENIUS Act en Estados Unidos, siendo la única stablecoin mayor con certificación doble.
Los wallets compatibles refuerzan el mensaje: MetaMask, Phantom, Binance, Bybit, Kraken y Bitso. Sin custodia propia, sin token propietario, sin ninguna versión renovada de Diem. Para efectos fiscales, Meta emite el formulario 1099 o 1042, mientras Stripe reporta la actividad cripto. Doble trazabilidad, sin zonas grises, algo especialmente relevante para los creadores latinoamericanos que deben declarar ingresos en divisas ante la AEAT o las autoridades locales.
Qué cambia para Polygon, Solana y el sector de stablecoins
Marc Boiron, CEO de Polygon Labs, confirmó a Fortune que el programa apunta a cubrir más de 160 países antes de que termine el año. Catherine Gu, directora de producto en Solana Foundation, describió a Solana como el “lugar por defecto para pagos a escala de internet”. Según los datos de Polygon, la red procesó 37.000 millones de dólares en volumen de stablecoins en los últimos 30 días, con 633 millones de transacciones. Solana opera con finalidad de transacción por debajo del segundo. Dos redes compiten por el mismo rol: la autopista de los micropagos globales. Meta eligió las dos. Sin exclusividad. La estrategia de quien no quiere atarse a un solo carril.

Las cifras del entorno son llamativas. Visa anunció la semana pasada haber alcanzado un ritmo de liquidación en stablecoins de 7.000 millones de dólares, con un crecimiento del 50% trimestre a trimestre, según su comunicado oficial. Chainalysis proyecta un volumen de trading en stablecoins de 1,5 cuatrillones de dólares para 2035. El carril de pago on-chain ya no es un experimento: es una infraestructura paralela que absorbe flujos reales. Stripe, ya posicionada como la AWS de los pagos, suma la pieza de Meta como parte de un ecosistema en expansión.
Y en Europa: la sombra del kill switch
Europa observa. Meta, formalmente, no está lanzando el producto en la UE. Sin embargo, Italia y Alemania propusieron a la EBA un mecanismo de interrupción para stablecoins extranjeras precisamente en marzo, con USDC en el punto de mira. El documento menciona esquemas multi-emisor y reservas custodiadas en EE.UU. Una gran tecnológica que paga a creadores con USDC fuera de la UE y luego busca expandirse a más de 160 mercados: en Bruselas esa trayectoria genera inquietud. La próxima prueba de fuego es la cumbre MISP de junio.
El regreso de Meta al cripto no se parece a Libra. Es más pequeño, más táctico. Construido sobre raíles de terceros. Fortune lo califica como una reentrada discreta: sin conferencias, sin publicidad. La diferencia real es que esta vez el regulador observa sin bloquear. La próxima señal llega con el segundo trimestre de 2026: si el piloto Colombia-Filipinas produce métricas sólidas, Marc Boiron ya tiene escrito el plan de expansión. Ciento sesenta países, doce meses.
