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Intesa Sanpaolo recorta el ETF de Bitcoin un 94% y triplica Ethereum

Intesa Sanpaolo recortó un 94% su posición en el ETF Bitcoin de BlackRock y triplicó la de Ethereum. No es una ruptura con Bitcoin: es banca institucional…

4 min read Cómo trabajamos

¿Qué hace un gran banco italiano con las criptomonedas? Hasta hace poco, la pregunta habría sonado casi provocadora. Hoy tiene una respuesta concreta y documentada, gracias a los archivos que Intesa Sanpaolo, el mayor grupo bancario de Italia, ha presentado ante las autoridades estadounidenses. Y esos números cuentan una historia más sofisticada de lo que sugieren los titulares.

En el segundo trimestre, Intesa recortó un 94% su posición en un gran fondo de Bitcoin y triplicó la de un fondo de Ethereum. Leer esto como “el banco abandona Bitcoin por Ethereum” sería un error. La realidad es más interesante: un banco tradicional ya gestiona las criptomonedas como un componente táctico de su cartera, con la misma frialdad con la que trata acciones y bonos.

Los números, en detalle

Empecemos por los hechos, que emergen de un documento obligatorio conocido como “13F”, con el que los grandes inversores declaran sus posiciones cada trimestre ante la SEC. Al 30 de junio, según ese documento, Intesa mantenía 40.723 participaciones del iShares Bitcoin Trust, el gran fondo de Bitcoin de BlackRock, una caída del 93,7% frente a las más de 646.000 del trimestre anterior. Además, casi anuló sus apuestas alcistas mediante opciones “call” sobre ese fondo, reducidas un 99,3%.

Al mismo tiempo, hizo lo contrario en Ethereum: triplicó la posición en el iShares Staked Ethereum Trust, un fondo que invierte en Ether y lo pone en staking para generar rendimiento, llevándola a 349.600 participaciones por un valor de aproximadamente 7,1 millones de dólares. El panorama parece claro: fuera de Bitcoin, dentro de Ethereum. Pero aquí es precisamente donde hay que leer con más atención.

Por qué NO es “adiós Bitcoin”

Concretamente, este es el punto que los titulares sensacionalistas pasan por alto. Intesa no ha abandonado Bitcoin en absoluto. El banco mantuvo intacta otra gran posición: la del fondo Bitcoin de ARK y 21Shares, que con 3,47 millones de participaciones y un valor de unos 67 millones de dólares sigue siendo, con diferencia, su mayor inversión en criptomonedas. Simplemente redujo la exposición en un fondo específico, no en el activo en sí.

Hay además un detalle técnico que confirma la naturaleza táctica de la operación: en el trimestre apareció una nueva posición en opciones “put” sobre 500.000 participaciones del fondo Bitcoin. Las put son instrumentos que protegen frente a una caída de precio o apuestan por ella. Atención, sin embargo: esto no prueba que Intesa se haya vuelto bajista en Bitcoin. El documento 13F, por su naturaleza, solo muestra una parte del cuadro: las posiciones mantenidas, pero no las opciones vendidas, ni los precios de ejercicio ni los vencimientos. Esa put podría ser pura cobertura de una cartera más amplia. Y es precisamente esa ambigüedad la que revela la verdadera noticia.

La verdadera noticia: las crypto como táctica de cartera

Aquí está el núcleo del asunto. Lo que estos números muestran no es una elección ideológica entre Bitcoin y Ethereum, sino algo mucho más significativo: un gran banco italiano que gestiona la exposición a las criptomonedas con las mismas herramientas sofisticadas que usaría para cualquier otra clase de activos. Participaciones en fondos, opciones call para apostar al alza, opciones put para cubrirse, rebalanceos trimestrales en función de la evolución del mercado.

El contexto lo confirma. Según los datos de mercado disponibles, el precio de Bitcoin cayó un 14% durante el trimestre y el de Ether un 25%, y los fondos de Bitcoin estadounidenses registraron salidas de casi 5.000 millones de dólares, según CoinGecko. En ese escenario, reducir la exposición en un fondo en pérdidas, añadir una cobertura y desplazarse hacia un producto que ofrece rendimiento por staking no es un acto de fe, es gestión del riesgo. Es exactamente lo que un banco hace con cada inversión. Las criptomonedas son ya para Intesa una casilla más de la cartera, que hay que ponderar, cubrir y rebalancear con frialdad.

El rebalanceo de Intesa en el segundo trimestre

Los movimientos crypto declarados. Fuente: documento 13F SEC, junio 2026

  • Fondo Bitcoin iShares: recortado un 94%, a 40.723 participaciones. Calls casi anuladas, nueva put sobre 500.000 participaciones.
  • Fondo Ethereum en staking: triplicado a 349.600 participaciones, valor 7,1 millones de dólares.
  • Bitcoin no abandonado: intacta la posición en el fondo ARK/21Shares, unos 67 millones de dólares, la mayor de todas.
  • Acciones crypto: casi duplicada BitGo, reducidas Coinbase (-32%), Circle (-10%), Robinhood (-43%).

Una mirada infrecuente dentro de un banco europeo

El valor de esta noticia, para quienes siguen el mercado en España y América Latina, es ante todo documental. No es habitual poder ver con este nivel de detalle las decisiones crypto de un gran banco de la eurozona. Y lo que se observa es tranquilizador por su normalidad: no aventurerismo, sino gestión profesional. Intesa también toca las acciones de empresas del ecosistema, aumentando la apuesta por una firma de custodia como BitGo y reduciendo las de Coinbase, Circle y Robinhood, señal de un análisis que distingue entre los distintos modelos de negocio del sector.

Es la señal de una fase nueva. Las criptomonedas están dejando de ser, para las instituciones tradicionales, un tabú o una apuesta de todo o nada, para convertirse en un ingrediente ordinario de la gestión patrimonial, tratado con las mismas herramientas y la misma disciplina que cualquier otro activo. Como señalamos al hablar de las nuevas reglas europeas MiCA, es la madurez regulatoria la que hace posible todo esto. Para LATAM, donde la regulación crypto avanza a ritmos desiguales, el ejemplo de un banco del tamaño de Intesa marca un precedente claro.

La lectura más amplia

El caso de Intesa Sanpaolo importa más de lo que un trimestre aislado sugiere, porque es un indicador. Nos dice que los grandes bancos europeos, antes recelosos, ahora gestionan las criptomonedas con la frialdad del analista, sin el entusiasmo del converso ni el temor del escéptico. Compran, venden, cubren y rebalancean, exactamente igual que con cualquier otra clase de activos.

Para quien invierte, la lección es doble. Primero, desconfiar de los titulares que convierten un rebalanceo táctico en una guerra de religión entre Bitcoin y Ethereum: la realidad de las carteras institucionales está hecha de matices, coberturas y gestión del riesgo, no de elecciones de bando. Segundo, y más relevante aún, esta normalización es quizás la señal de adopción más sólida que existe. No los comunicados de prensa, sino el hecho de que un banco italiano incluya las crypto en una hoja de cálculo junto al resto de sus activos y las gestione sin aspavientos. Cuando lo extraordinario se convierte en administración ordinaria, es que ha llegado para quedarse. Quien quiera entender cómo funcionan estos instrumentos puede empezar por nuestra guía sobre los activos y productos financieros crypto.

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