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De minero de Bitcoin a gigante de la IA: IREN prepara hasta 30.000 millones

IREN, nacida como minera de Bitcoin, prepara hasta 30.000 millones de dólares en centros de datos para IA y ya sirve a Microsoft, Nvidia y Perplexity. Una…

6 min read Cómo trabajamos

Hay una empresa que ilustra mejor que ninguna otra cómo el mundo de las criptomonedas y el de la inteligencia artificial están fusionándose. Se llama IREN, nació como operadora de minería de Bitcoin y hoy se prepara para invertir hasta 30.000 millones de dólares en la construcción de centros de datos dedicados a la inteligencia artificial. Su apuesta, declarada por el co-consejero delegado en una entrevista reciente, es audaz: la demanda mundial de capacidad de cómputo para la IA podría no satisfacerse nunca por completo. La transformación de IREN de minero de Bitcoin a gigante de los centros de datos de IA es uno de los casos más emblemáticos del momento.

No es simplemente la noticia de una empresa que construye centros de datos. Es el ejemplo más claro de una transformación profunda que atraviesa todo el sector de la minería de criptomonedas: la infraestructura física construida para “extraer” Bitcoin se está convirtiendo en un recurso estratégico en la carrera global hacia la inteligencia artificial. Veamos qué está ocurriendo y por qué esta historia importa mucho más allá del caso aislado.

NVIDIA and IREN Announce Strategic Partnership to Accelerate Deployment of up to 5 Gigawatts of AI Infrastructure
NEW YORK and SANTA CLARA, May 07, 2026 (GLOBE NEWSWIRE) - NVIDIA (NASDAQ: NVDA) and IREN Limited (NASDAQ: IREN) (“IREN”) today announced a strategic partnership to accelerate deployment of next-generation AI infrastructure. As part of the partnership: NVIDIA and IREN intend to support deployment of up to 5 gigawatts of NVIDIA DSX-aligned AI infrastructure across IREN’s global data center pipeline over time. NVIDIA and IREN will collaborate on deployment of NVIDIA accelerated compute in DSX AI factories to expand access to AI-native, startup and enterprise customers. As part of the partnership, IREN issued to NVIDIA a five-year right to purchase up to 30 million shares of ordinary stock at an exercise price of $70 per share, resulting in a right to invest up to $2.1 billion, subject to certain conditions including regulatory. The partnership is intended to accelerate deployment of large-scale AI factories by combining NVIDIA’s DSX AI factory architecture with IREN’s expertise across

De fábrica de Bitcoin a fábrica de cómputo para la IA

Para entender el alcance de esta transformación, hay que partir de lo que hacían empresas como IREN. La minería de Bitcoin consiste, en esencia, en poner a funcionar enormes cantidades de ordenadores especializados para validar las transacciones de la red y ganar nuevos Bitcoin. Esta actividad requiere tres ingredientes fundamentales: muchísima energía eléctrica a bajo coste, grandes terrenos donde construir las instalaciones y potentes conexiones a la red eléctrica. Con los años, los mineros desarrollaron una competencia poco común: convertir cantidades ingentes de energía en capacidad de cómputo a escala industrial.

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Y es precisamente esa competencia la que hoy vale su peso en oro en el mundo de la inteligencia artificial. Los centros de datos para la IA también necesitan las mismas cosas: energía abundante, espacios enormes y conexiones potentes. IREN entendió antes que otros que la infraestructura construida para la minería podía reconvertirse para albergar las potentísimas tarjetas gráficas, las GPU, necesarias para entrenar y ejecutar los modelos de inteligencia artificial. Conviene precisarlo con honestidad: IREN está abandonando por completo la minería de Bitcoin, desmantelando las antiguas instalaciones. Lo que reconvierte no es la actividad minera en sí, sino la competencia fundamental que la hacía posible, trasladándola hacia un mercado que hoy ofrece retornos potencialmente mucho más altos.

IREN Reports FY26 Results
New Multi-Year Contract with Leading Frontier AI Lab$4bn Contracted ARR for 2026 Capacity; $1bn Operating ARR Today1,2$2.8bn GPU Financings Fund 90% of…

Cifras de gigante y clientes de primer nivel

La dimensión de esta transformación es impresionante. Según datos de la propia compañía reportados en el comunicado de GlobeNewswire del 27 de agosto de 2026, IREN tiene hoy una valoración de aproximadamente 17.000 millones de dólares, ha captado cerca de 19.000 millones en el último año y sirve a algunos de los nombres más importantes de la tecnología mundial. Entre sus clientes figuran gigantes como Microsoft, con quien ha firmado un contrato de casi 10.000 millones de dólares, y Perplexity, una de las empresas de IA emergentes más conocidas. Aún más significativa es la relación con Nvidia: para IREN, Nvidia es simultáneamente proveedor de tarjetas gráficas, cliente de sus servicios e inversor en la sociedad, un entramado que ilustra hasta qué punto son estrechos los vínculos en este sector.

La apuesta de fondo es la expresada por el co-consejero delegado Daniel Roberts: la demanda de capacidad de cómputo para la IA es tan voraz que podría no satisfacerse nunca del todo. El argumento es que cuanta más potencia de cómputo se hace disponible, más nuevos modelos, agentes y aplicaciones surgen para consumirla, en una espiral de crecimiento aparentemente sin fin. No es una visión aislada: según una estimación de Goldman Sachs, la capacidad de los centros de datos estadounidenses podría triplicarse antes de 2030, lo que confirma hasta qué punto el mercado considera estructural este apetito de cómputo.

Atención a los riesgos: una apuesta costosa

Sería un error, sin embargo, contar esta historia solo con tonos triunfalistas, y aquí hace falta el equilibrio justo. La transición tiene un coste enorme y no está exenta de riesgos. La propia IREN registró recientemente una pérdida neta considerable, debida en gran parte a las depreciaciones contables de las antiguas instalaciones de minería desmanteladas para dar paso a las nuevas infraestructuras de IA. Y el plan de inversión de 30.000 millones, según informó la compañía en sus comunicados oficiales, generó al principio inquietud entre los inversores ante una cifra tan abultada.

La empresa respondió explicando cómo pretende financiarlo: no recurriendo principalmente a su propio capital, sino sobre todo a través de los pagos anticipados de los clientes, que cubren una parte relevante de los costes de las GPU, y mediante préstamos. Es un modelo que reduce el riesgo, pero que sigue siendo una apuesta colosal sobre un mercado, el de la IA, cuyo crecimiento futuro, por probable que sea, no está garantizado. La fuerte dependencia de unos pocos clientes grandes y la enorme exposición financiera son factores que conviene tener presentes. Esta cautela conecta con un debate más amplio que hemos abordado recientemente, el de los riesgos sistémicos ligados a la expansión de la IA, planteados también por voces institucionales de peso como en el caso de la alerta sobre la estabilidad financiera lanzada por el gobernador del Banco de Inglaterra.

La lectura más amplia

La historia de IREN es emblemática de una convergencia histórica entre dos de las mayores tendencias tecnológicas de nuestro tiempo: las criptomonedas y la inteligencia artificial. La infraestructura física, formada por energía, terrenos y centros de datos, construida durante el auge de la minería de Bitcoin, se está revelando como un activo valioso y reconvertible para impulsar la revolución de la IA. Es un ejemplo claro de cómo las competencias y los activos desarrollados en un sector pueden encontrar nueva vida y valor en otro, aparentemente distante pero en realidad técnicamente afín. Por lo demás, el vínculo entre el mundo cripto y el de la IA se estrecha en múltiples frentes, como ya vimos al explorar la visión de Tether sobre la economía de las máquinas.

Para el observador, la lección es doble. Por un lado, este episodio invita a superar la visión compartimentada de la tecnología: cripto e IA no son mundos separados, sino cada vez más entrelazados, y quien opera en uno puede verse de pronto como protagonista en el otro. La verdadera competencia de empresas como IREN, se descubre, no era “hacer Bitcoin”, sino dominar la infraestructura del cómputo a gran escala, una habilidad hoy extraordinariamente demandada. Por otro lado, la historia exige realismo: detrás de las cifras astronómicas y las visiones de crecimiento infinito se esconden riesgos concretos, inversiones colosales y apuestas cuyo resultado dista mucho de estar garantizado. El apetito de cómputo de la IA es real e imponente, pero transformarlo en beneficios sostenibles sigue siendo un desafío abierto. Lo que presenciamos es uno de los capítulos más fascinantes de la transformación digital en curso, donde los límites entre sectores se disuelven y surgen nuevos gigantes. Para comprender mejor las bases de estos mundos, resulta útil la guía sobre qué son las criptomonedas y la blockchain.

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