Dos millones setecientos mil. Así eran los jugadores diarios de Axie Infinity en el pico del boom GameFi, en el verano de 2022. Hoy son 5.500. El juego que convenció al mundo entero de que se podía ganar dinero jugando ha perdido el 99,8% de su audiencia en cuatro años, según DappRadar. No es una historia de mala suerte. Es el resumen de toda una industria. El reporte Caladan publicado el 23 de abril de 2026 en CoinDesk analiza 3.200 proyectos Web3 gaming y llega a la conclusión más brutal que el sector haya recibido jamás: el 93% está efectivamente muerto. Quince mil millones quemados.
El dato Caladan en síntesis: 93% de los proyectos GameFi muertos. Valor de tokens: -95% desde los máximos de 2022. Financiación a game studios: -93% hacia 2025. Duración media de supervivencia de un token GameFi: 4 meses.
Cómo funcionaba el play-to-earn y por qué el modelo no podía sostenerse
El mecanismo era sencillo. Compras un token o un NFT para entrar al juego. Juegas, ganas tokens. Revendes los tokens a quienes llegan después. Funciona mientras siguen llegando jugadores nuevos. Cuando ese flujo se detiene, los tokens pierden valor, las recompensas se reducen, los jugadores se van. El ciclo se invierte y arrastra todo hacia abajo. Caladan lo describe con precisión: el play-to-earn era un bucle financiero especulativo, no un modelo de negocio. Los estudios recaudaban decenas o cientos de millones antes de lanzar algo jugable. The Sandbox recibió 93 millones de dólares de SoftBank y nunca registró más de 4.500 usuarios activos diarios on-chain. Pixelmon recaudó 70 millones en una mint en febrero de 2022. Cuatro años después, todavía no existe ningún juego público.
La demanda nunca estuvo a la altura. Según una encuesta de Coda Labs citada por Caladan, en el pico del boom solo el 12% de los gamers había probado alguna vez un juego crypto. El sector recaudaba miles de millones prometiendo llevar a cientos de millones de jugadores mainstream a la blockchain. Esos jugadores nunca llegaron. El mercado crypto en 2021 y 2022 lo tenía todo: especulación, euforia, tokens nuevos, NFTs a precios desorbitados. Lo que no tenía eran juegos que valieran la pena.
¿Por qué fracasó el 93% de los juegos blockchain?
Caladan identifica tres errores estructurales que se repitieron en casi todos los proyectos. El primero: tokens vendidos antes de que el juego existiera. Los tokens entraban en trading el día del lanzamiento. Los juegos requerían entre tres y cinco años de desarrollo. Mientras tanto, el token caía mientras los desarrolladores construían. El segundo: tokenomics diseñadas para atraer inversores, no para equilibrar una economía de juego. Cada jugador ganaba recursos que vendía a quienes llegaban después. Sin una fuente de “valor quemado” estabilizadora, el sistema estaba condenado a la hiperinflación interna y al colapso. El tercero: capital asignado de forma masiva antes de que existiera ninguna prueba de atractivo del producto. Estudios como Pixelmon y The Sandbox levantaron rondas enormes sobre la base de conceptos, no de productos. El reporte Caladan lo resume en una sola frase: «El capital fue destruido en cada capa de forma simultánea.» Capital de riesgo, compradores retail de NFTs, gaming guilds, tap-to-earn en Telegram: todos golpeados en el mismo ciclo. Hamster Kombat perdió el 96% de sus usuarios en los seis meses posteriores al lanzamiento. YGG, el token de las gaming guilds, cotiza hoy un 99,6% por debajo de su máximo de noviembre de 2021.
GameFi: derrumbe de la financiación 2022-2025 (miles de millones USD)
* Dato de 2025 estimado. La participación del capital de riesgo en la financiación Web3 cayó del 63% en 2022 a cifras de un dígito en 2025.
Fuente: Caladan, Delphi Digital, DappRadar, Abril 2026
GameFi Funding Collapse 2022, 2025 (USD billions)
* 2025 figure estimated. VC share of Web3 funding fell from 63% in 2022 to single digits in 2025.
Quiénes sobrevivieron y qué hacen diferente
Caladan identifica un pequeño grupo de supervivientes con una característica en común: construyeron el juego primero y trataron el token como infraestructura, no como el producto principal. Off the Grid de Gunzilla Games, financiado con más de 100 millones de dólares, se convirtió en el primer juego Web3 distribuido en Steam, con acceso a cientos de millones de jugadores existentes. Illuvium mantiene 40.000 usuarios activos diarios con una retención mensual del 35-45%, cercana al parámetro del 40-50% de los títulos móviles tradicionales. Son cifras todavía pequeñas a escala industrial, pero demuestran que el modelo funciona cuando el juego va primero. Immutable y Ronin han sobrevivido como infraestructura de chain para el gaming, no como tokens de juegos individuales.
Animoca Brands, que apostó por más de 380 proyectos Web3 incluyendo The Sandbox, Axie y Yield Guild Games, ha reducido su exposición pura al gaming al 25% del portfolio. Se ha desplazado hacia stablecoins, IA y tokenización de activos. Es la señal más clara del sector: incluso quien más creyó en esto ha cambiado de rumbo. Para entender dónde está yendo el capital que abandonó el GameFi, la historia de los mineros Bitcoin que se reconvierten a la IA y la explosión de los mercados RWA a 27.000 millones muestran adónde han ido esos fondos.
Los tokens de gaming AXS, SAND y GALA marcaron un +300% en los primeros meses de 2026, según datos de CoinGecko. La base de partida era tan baja que el dato no sorprende a los analistas del sector: MEXC describe la categoría como «abandonada por muerta”. GalaChain ha logrado integrarse en la Trusted Copyright Chain china, la infraestructura digital certificada por el gobierno, abriendo en teoría el mercado de 700 millones de gamers. En teoría. La lección del reporte Caladan es que el GameFi no fracasó por falta de tecnología, de capital ni de usuarios potenciales. Fracasó porque construyó economías antes de tener juegos. Mientras la próxima ola no invierta ese orden, el +300% sigue siendo un rebote desde el suelo, no un punto de inflexión real.
