Un punto porcentual. Esa es la distancia que hoy separa a Londres de Bruselas en materia de stablecoins, y podría desencadenar una fuga de emisores a través del Canal de la Mancha.
La Financial Conduct Authority ha publicado su regulación cripto definitiva y ha reducido a la mitad el capital que los emisores deben reservar, bajándolo del 2% propuesto al 1% del valor en circulación. Exactamente la mitad de lo que exige la MiCA a los emisores en la Unión Europea.
TL;DR: La FCA del Reino Unido fija el capital mínimo para emisores de stablecoins en el 1%, la mitad del 2% que exige MiCA. El Banco de Inglaterra elimina el límite de tenencia individual de 20.000 libras y establece un tope de emisión de 40.000 millones de libras por stablecoin.
Qué ha decidido la FCA
Básicamente, el recorte del coeficiente de capital es el titular, pero la revisión va más al fondo. La FCA ha eliminado la obligación de previsión de reembolsos, ha suprimido ciertas comunicaciones públicas obligatorias y ha concedido más tiempo para devolver fondos a los clientes que rescatan sus posiciones. Se mantienen el respaldo 1:1 y las protecciones fiduciarias legales.
El regulador habla de un régimen más proporcional para no perder competitividad. El responsable de pagos y finanzas digitales, David Geale, reconoció en declaraciones públicas que los requisitos iniciales eran demasiado elevados respecto al mercado. A los exchanges, por su parte, se les exige reservar el 40% del capital de negociación para cubrir pérdidas. El marco institucional completo está disponible en el sitio de la FCA.
Reino Unido y Unión Europea: comparativa
Fuente: FCA, Banco de Inglaterra y MiCA, junio de 2026
Reino Unido (FCA y Banco de Inglaterra)
- Capital de emisores al 1% del circulante
- Sin límite de tenencia individual
- Régimen operativo desde octubre de 2027
Unión Europea (MiCA)
- Capital de emisores al 2% del circulante
- Normas más estrictas sobre reservas, reembolsos y divulgación
- Vigente para stablecoins desde 2024
El límite que ya no existe
La segunda medida tiene tanto peso como la primera. El Banco de Inglaterra ha abandonado el tope de 20.000 libras para la tenencia individual, sustituyéndolo por un límite de emisión de 40.000 millones de libras por stablecoin y una reserva dividida entre deuda pública y depósitos. Para una mesa de negociación o una tesorería corporativa, un límite de 20.000 libras era directamente inviable. Sin ese tope, las stablecoins británicas se convierten en instrumentos utilizables a gran escala. Los detalles están en el sitio del Banco de Inglaterra.
El desafío a la MiCA
La dirección es explícita: hacer que Londres sea más económica que Bruselas y atraer a los emisores que, de otro modo, optarían por una entidad autorizada bajo MiCA. Es la misma lógica competitiva que impulsa a Estados Unidos con su propio marco para stablecoins, desarrollado en el debate sobre el GENIUS Act. Para LATAM, donde proyectos como el dólar digital circulan fuera de la regulación formal, este movimiento de Londres abre una puerta interesante para emisores que busquen una jurisdicción con respaldo institucional sin la carga burocrática europea.
Europa, por su parte, difícilmente bajará la guardia. La revisión de la MiCA está en marcha, pero con el BCE centrado en el euro digital, una relajación de las normas sobre stablecoins parece poco probable. Se abre así una divergencia clara entre ambas orillas del Atlántico, con Washington como tercer polo de atracción regulatoria.
Qué cambia y dónde está el riesgo
Para quien emite, el cálculo es directo: en Londres el colchón de capital cuesta la mitad. Pero hay dos contrapesos. El primero es el tiempo: el régimen británico arranca en 2027, con cerca de tres años de retraso respecto a la MiCA, mientras el marco de la UE ya está operativo y consolidado, como muestra la carrera por las licencias CASP.
El segundo es la sustancia: un colchón al 1% es más delgado que uno al 2%, y deja menos margen si algo sale mal. Menos carga regulatoria significa más competitividad, pero también menos red de seguridad. La competencia entre Londres, Bruselas y Washington se decidirá exactamente aquí: en el equilibrio entre coste y confianza. Para los emisores latinoamericanos que contemplan una jurisdicción en inglés, la CNMV española y la normativa europea siguen siendo la vía de acceso al mercado europeo, pero el modelo británico merece seguimiento cercano.
Contenido con fines informativos, no constituye asesoramiento financiero. Las stablecoins conllevan riesgos específicos, incluyendo los relacionados con la calidad de las reservas y la solidez del emisor.
