El Senado de Estados Unidos aprobó la Clarity Act el 14 de mayo, en un respaldo bipartidista largamente esperado que bastó para impulsar un rally del 5% en XRP y generar una ola de optimismo en los mercados digitales. Menos de veinticuatro horas después, Bitcoin cedía hasta 78.000 dólares y el sector quemaba más de 500 millones de dólares en posiciones largas liquidadas en una sola sesión nocturna, según informó CoinDesk el 16 de mayo. El momento lo dice todo sobre el estado del mercado en 2026: las buenas noticias regulatorias ya no alcanzan para competir con un ciclo macroeconómico adverso.
La cascada arrastró a todo el sector. Solana y XRP cedieron ambos cerca del 5%, Ethereum se acercó al -4%, y Bitcoin fracasó una vez más en su intento de superar los 82.000 dólares, una zona de resistencia que concentra el costo promedio de los ETF institucionales, la media móvil de 200 días y un gap de CME ya colmado. La media móvil de siete días de los flujos netos de los ETF spot de Bitcoin cayó a -88 millones de dólares diarios, el ritmo de salida más elevado desde mediados de febrero, según datos de Glassnode. “Los participantes institucionales usaban la recuperación reciente como oportunidad de salida, no como respuesta al miedo”, escribió el equipo de investigación de Glassnode en un post de Telegram el 15 de mayo.
El contexto macro que lo domina todo
El rendimiento del bono del Tesoro a diez años alcanzó el 4,52%, su nivel más alto en diez meses. El IPC de abril subió un 3,8% interanual, el ritmo inflacionario más elevado de los últimos tres años, lo que empujó a los mercados a postergar sus expectativas de recortes de la Reserva Federal. Bank of America Research ya no anticipa reducciones en 2026, estimando que las tasas se mantendrán entre el 3,50% y el 3,75% para el resto del año. Goldman Sachs, por su parte, no espera movimientos antes de diciembre de 2026, según reportó Reuters el 11 de mayo.
El conflicto en Oriente Medio, con el petróleo crudo superando los 100 dólares por barril, alimenta las presiones inflacionarias desde la fuente y complica aún más el panorama para la Reserva Federal. En este entorno, la asignación a activos de riesgo, incluyendo Bitcoin, pierde atractivo frente a los bonos del Tesoro que rinden por encima del 4,5%. La rotación hacia efectivo y deuda soberana responde a una lógica racional, no al pánico.
Alex Tsepaev, director de Estrategia de B2PRIME Group, declaró a Decrypt el 15 de mayo que “cuando los rendimientos estadounidenses superan el 4,5% y el mercado descuenta recortes cada vez más lejanos en el tiempo, parte de las asignaciones fluye de forma natural hacia liquidez y bonos”. Su escenario base contempla cero recortes en 2026, con una eventual reducción única en noviembre o diciembre solo si la inflación cede y el mercado laboral se debilita.
77.000 dólares: la línea decisiva
Los analistas coinciden en un umbral crítico: 77.000 dólares. Mientras Bitcoin sostenga ese nivel de soporte, los flujos de salida de los ETF representan un viento en contra temporal y no un cambio estructural de tendencia. Si ese nivel se rompe, con un interés abierto aún elevado en los contratos perpetuos, el mercado podría entrar en una fase de desapalancamiento forzado, con liquidaciones en cascada capaces de profundizar la caída de forma no lineal. Tim Sun, investigador senior de HashKey Group, señaló a Decrypt una resistencia clave entre 82.000 y 84.000 dólares y un soporte decisivo precisamente en 77.000: “Si Bitcoin mantiene ese nivel, los flujos de salida de los ETF generarán volatilidad a corto plazo, no una inversión de tendencia.”
A largo plazo, la Clarity Act sigue siendo un catalizador estructural: la claridad regulatoria reduce las barreras de entrada institucional y consolida la posición de Bitcoin como activo regulado en Estados Unidos. La votación en el pleno del Senado podría producirse en las próximas semanas. Pero en el corto plazo, ninguna ley del Congreso tiene la capacidad de desactivar un ciclo de inflación persistente y rendimientos al alza. Para América Latina, donde el acceso a bonos del Tesoro estadounidense es limitado y el dólar sigue siendo un refugio primario, la caída de Bitcoin a 78.000 dólares plantea una pregunta concreta: ¿cuánto tiempo puede sostener el mercado regional su interés en BTC frente a un dólar fuerte y tasas altas? El próximo capítulo de esta historia se escribe en los 77.000 dólares.
