Claudio Cuccovillo quería comprar una PlayStation con sus criptomonedas. No lo consiguió fácilmente. “El dinero era mío, pero la estructura de permisos decía lo contrario”, cuenta el fundador de Genghis, la plataforma de la que nació el Crypto Livability Index. De esa frustración personal surgió un dato que afecta a todos los europeos, y a Italia de forma particular: en Europa el cuello de botella no es comprar crypto, sino salir de ella hacia bienes y servicios reales.
Es una fotografía incómoda, porque llega en un país que sobre el papel ha hecho casi todo bien.
TL;DR: El Crypto Livability Index de Genghis sitúa a Italia en el puesto 7 mundial por infraestructura crypto, pero cae al puesto 31 en uso cotidiano real. La reforma fiscal de 2026, que eleva la tasa sobre plusvalías de criptoactivos del 26% al 33%, presiona justo sobre el punto más débil: la demanda.
7ª en infraestructura, 31ª en necesidad: el índice que mide la vida real
El Crypto Livability Index mide algo diferente a los índices de adopción habituales. No cuenta cuántos compran, sino dónde se puede realmente vivir en crypto: recibir el salario en criptomonedas, conservarlas, pagar una factura con ellas. Setenta y nueve países, cinco pilares, veintidós subindicadores, datos actualizados al 31 de diciembre de 2025.

En esta escala, Italia obtiene el séptimo puesto mundial por capacidad técnica, los llamados rails: exchanges accesibles, on y off-ramp funcionales, y un pilar de gasto que en el dataset marca la puntuación máxima. Sin embargo, el índice aplica lo que Genghis denomina need multiplier, el multiplicador de necesidad, que pondera la capacidad técnica según cuánto necesita realmente la población las criptomonedas: inflación, adultos sin cuenta bancaria, remesas, controles de capital, sanciones. Y aquí Italia cae al puesto 31, perdiendo veinticuatro posiciones.
El motivo está en un número: el índice de necesidad italiano vale 0,04. Inflación en el 2,7%, cerca del 14% de adultos sin cuenta bancaria, cero controles de capital, cero sanciones. “Un país estable baja porque ahí la crypto es una opción, no una necesidad”, explica Cuccovillo. “Las infraestructuras son excelentes, pero nadie depende de ellas para vivir.” No es un defecto del índice. Es el índice funcionando tal como fue diseñado.
Capacidad casi idéntica a Argentina, uso real a la mitad
Capacidad técnica (raw score) frente a livability (score x100). Fuente: Crypto Livability Index, Genghis, dataset CC BY 4.0
“Tener no es vivir”: el contraste con LATAM
Concretamente, para entender la paradoja basta mirar quién lidera la clasificación: Argentina, El Salvador, Ucrania, Nigeria, Turquía, Venezuela. Países donde, como dice sin rodeos Cuccovillo, “la moneda o los bancos han traicionado a las personas: la crypto es el plan A, no una inversión”.
Para los lectores latinoamericanos este punto es inmediato. En Argentina la inflación acumulada desde 2020 supera el 1.000% según datos del INDEC, y el peso ha perdido su función de reserva de valor. En Venezuela la situación es comparable. La crypto no es un activo especulativo para millones de personas: es la forma de cobrar, ahorrar y enviar remesas a la familia. Italia representa el polo opuesto. Aquí la crypto es una elección, no supervivencia. Es una buena noticia sobre la estabilidad del país, pero también el techo de su adopción.
“Tener y vivir son dos cosas distintas” es la distinción central del informe. Owning is not living: se puede poseer crypto sin que esto cambie en absoluto la vida cotidiana. Las estimaciones del sector indican que alrededor de uno de cada seis italianos posee criptoactivos, pero la tenencia sigue siendo en gran parte patrimonial, lejos del uso corriente.
La capacidad existe. Falta el motivo para usarla.
Que la infraestructura italiana sea real no es una opinión. En el dataset el pilar de gasto marca el máximo. Sobre el terreno las señales son concretas: la Bitcoin Valley de Rovereto, con su red de comerciantes que aceptan pagos en Bitcoin, es el caso italiano más citado de economía crypto desde la base, y la red de cajeros automáticos de criptomonedas en el territorio sigue creciendo.
El sistema bancario también se está moviendo. Intesa Sanpaolo compró once Bitcoin en enero de 2025 y construyó una exposición crypto que creció desde unos 96 millones de dólares a finales de 2025 hasta aproximadamente 235 millones en marzo de 2026, declarada como trading propietario y canalizada en gran parte a través de ETF, según informó SpazioCrypto en el análisis de los 235 millones en Bitcoin, Ethereum y XRP. UniCredit siguió un camino distinto: colocó entre clientela institucional un certificado vinculado al iShares Bitcoin Trust y participa en el consorcio bancario europeo para una stablecoin en euros conforme a MiCA. No es Bitcoin en custodia propia, pero apunta en la misma dirección: los bancos italianos pasan de la observación a la operativa real.

El cuadro es el de una capacidad latente esperando un motivo de uso. El contraste con los países al fondo de la clasificación lo confirma por oposición: Cuba y Líbano tienen la mayor necesidad de todo el índice, pero no llegan a los primeros puestos porque los rails rotos ponen un techo a la puntuación. “Italia es lo inverso”, señala Cuccovillo. “A Cuba le hacen falta años de infraestructura; a Italia le basta un caso de uso cotidiano que haga la crypto más cómoda que la alternativa.”
La reforma fiscal de 2026 aprieta justo donde la demanda es débil
Aquí entra el nudo que hace la historia italiana aún más nítida. Desde el 1 de enero de 2026, la tasa sobre las plusvalías de criptoactivos subió del 26% al 33%, con la eliminación de la franquicia de 2.000 euros y una única excepción al 26% para los EMT en euros conformes con MiCAR. Es una medida que SpazioCrypto analizó en profundidad en el artículo sobre la paradoja fiscal italiana, y que aquí importa por una razón concreta: Italia sube la presión fiscal justo donde la necesidad real ya es estructuralmente baja.
No se actúa sobre la infraestructura, que es excelente, sino sobre la única palanca ya comprimida: la demanda cotidiana. El riesgo es que una medida pensada para aumentar la recaudación termine deprimiendo aún más el uso corriente, empujando la crypto cada vez más hacia el papel de activo que declarar y cada vez menos hacia el de instrumento que gastar. Con una sola dirección premiada: la de los instrumentos regulados en euros.
El paralelo con España y LATAM es relevante. La AEAT española exige declarar las criptomonedas a través del modelo 721 desde el ejercicio fiscal 2023, y la presión regulatoria europea bajo MiCA afecta directamente a los proveedores que operan en toda la región. Cualquier endurecimiento fiscal en un mercado maduro como Italia sienta precedente para el debate en Madrid, México o Buenos Aires.
Qué necesitaría Italia para desbloquear el uso real
Ante la pregunta de cómo se desbloquea un mercado así, Cuccovillo señala tres cosas concretas. La primera son las ocasiones de gasto cotidiano, porque hoy “la gastabilidad se detiene en el muro de las facturas: se compra el gadget, no se paga la factura de la luz”. La segunda son productos retail construidos por los bancos que ya tienen Bitcoin en balance, para que los rails bancarios y los crypto converjan en lugar de correr en paralelo. La tercera son los segmentos donde la norma premia el uso corriente, como los EMT en euros, que desplazan la crypto “de activo que declarar a instrumento de pago”.
El hilo común es uno solo. “La infraestructura existe”, cierra el fundador de Genghis. “Falta el motivo para usarla cada día.”
Italia, al final, ha construido una autopista de siete carriles. El problema no es la carretera. Es que casi nadie tiene todavía un destino adonde ir, y ahora encima hay peaje. Es una de las lecturas que llevaremos al debate sobre regulación europea y adopción real en mercados estables: el caso italiano muestra que las mejores infraestructuras del mundo no bastan si la política fiscal comprime la demanda en lugar de estimularla. Los reguladores de España y del resto de Europa harían bien en seguir de cerca cómo evoluciona este experimento involuntario.
Los datos provienen del Crypto Livability Index de Genghis, dataset abierto con licencia CC BY 4.0. Fuente y dataset completo: genghis.pro/crypto-livability-index
