Según Milano Finanza, el 9 de febrero es una fecha que hay que marcar en rojo en el calendario. Este es el día en que un nuevo segmento de mercado dedicado a los certificados vinculados a la criptomoneda se pondrá en marcha en Euronext.
Aquí debemos hacer inmediatamente una distinción: no se trata de una apertura directa para el comercio al contado de criptodivisas. Ni Bitcoin ni Ethereum o similares entrarán en los listados tradicionales de la Bolsa de Milán. La evolución vendrá por la vía de los derivados. El sistema financiero quiere interceptar una demanda ya estructural, como es la de los criptoactivos, pero sin traspasar los límites trazados por la regulación europea sobre estas formas de inversión.
Sólo se trata de un primer y pequeño paso, pero no por ello deja de representar una etapa importante dentro de un proceso que seguirá siendo lento, prudente y nada lineal. Desde hace algún tiempo, las finanzas reguladas europeas han estado tratando de llegar a un acuerdo con el universo de los activos digitales, y ahora Milán también se está alineando con esta tendencia.
La apertura del segmento dedicado a las criptodivisas
El segmento de apertura albergará instrumentos estructurados que permitirán la exposición al rendimiento de las principales criptodivisas. En concreto, se tratará de certificados, es decir, productos financieros permitidos y plenamente legítimos dentro del perímetro reglamentario actual. La diferencia con el pasado reciente será, por tanto, significativa: las criptodivisas no quedarán excluidas, sino que comenzarán a entrar en la corriente principal de las finanzas tradicionales y competirán con otros tipos de activos.
La demanda de este tipo de productos por parte de los inversores está creciendo y la industria financiera busca soluciones para satisfacerla. Los reguladores, sin embargo, siguen moviéndose con extrema cautela, especialmente en contextos nacionales concretos. Es bajo esta luz donde hay que situar la lógica de abrirse a las criptodivisas únicamente a través de certificados, un tipo de inversión que no se encuentra precisamente entre las más populares y demandadas, pero que es perfectamente legal dentro de la regulación del MiCAR.
La compleja relación entre bancos y criptoactivos
Los bancos e intermediarios financieros activos en Europa continental son conscientes de que ignorar el fenómeno de las criptodivisas supondría perder relevancia, porque ven cada día la gran demanda y actividad que hay en los mercados extranjeros más maduros.
Al mismo tiempo, son igualmente conscientes de que ir demasiado lejos con la oferta de servicios relacionados con este ámbito provocaría importantes roces con las autoridades supervisoras del viejo continente. De ahí que se estén creando instrumentos de compromiso como el que nos ocupa, diseñados para replicar el rendimiento de las criptodivisas sin necesidad de poseerlas directamente.
El nuevo segmento de Euronext encaja en esta lógica. Recoge criptocertificados, que no representan una novedad absoluta, pues son instrumentos que ya existían y eran negociables (Unicredit lanzó uno vinculado a Bitcoin el pasado verano), pero los concentra en un espacio dedicado, dentro de una de las principales infraestructuras de mercado de Europa.
Esto representa un claro salto cualitativo. Es una forma de afirmar cómo la exposición a las criptodivisas también puede existir dentro de los confines de las finanzas reguladas, porque ambas son capaces de comunicarse entre sí, siempre y cuando se haga a través de herramientas que el sistema actual, y sus todavía estrictas regulaciones, sean capaces de entender, evaluar y, sobre todo, controlar. La principal necesidad hoy en día sigue siendo ésta.
