El 2 de enero de 2026 marca una fecha que reavivará la polémica en el mundo de las finanzas digitales y la justicia penal estadounidense.
Ilya Lichtenstein, el hombre que orquestó uno de los mayores robos de criptomonedas de la historia, ha sido liberado anticipadamente de una prisión federal estadounidense. A pesar de una sentencia de cinco años impuesta en noviembre de 2024, Lichtenstein sólo ha cumplido alrededor de un año de encarcelamiento real.
El papel de la Ley de Primer Paso y las reducciones de sentencia
La liberación anticipada de Lichtenstein fue posible gracias a las disposiciones de la Ley de Primer Paso, la reforma penitenciaria firmada por Donald Trump en 2018. Este proyecto de ley, diseñado para reformar las políticas federales de imposición de penas, pone un fuerte énfasis en la rehabilitación por encima del encarcelamiento prolongado, especialmente para delitos no violentos.
Gracias a la Ley del Primer Paso del presidente Trump, fui liberado antes de tiempo de prisión, declaró en X
Gracias a la Ley del Primer Paso del presidente Trump, he salido antes de prisión.
- Ilya Lichtenstein (@cipherstein) 2 de enero de 2026
Sigo comprometido a tener un impacto positivo en la ciberseguridad tan pronto como pueda.
A los que me apoyan, gracias por todo.
A los que me odian, estoy deseando demostrarles que están equivocados.
Según los registros federales, Lichtenstein se benefició de los llamados "créditos de tiempo" obtenidos mediante la participación en programas educativos y de rehabilitación aprobados. De hecho, la Ley de Primer Paso permite a los reclusos federales acortar sus periodos de custodia si demuestran una conducta ejemplar y un compromiso concreto con la reinserción social.
Dado que los delitos de Lichtenstein eran de competencia federal y no estatal, pudo acceder plenamente a estos beneficios y salir de prisión mucho antes de lo previsto.
El golpe de 10 000 millones de dólares a Bitfinex
El caso judicial de Lichtenstein tiene sus raíces en 2016, cuando logró vulnerar los sistemas de seguridad de la bolsa Bitfinex. Las pruebas presentadas ante el tribunal y su propia confesión revelaron un meticuloso plan de acción: aprovechando vulnerabilidades en los sistemas internos de autorización, Lichtenstein inició más de 2.000 transacciones fraudulentas, moviendo casi 120.000 Bitcoin (BTC) a billeteras bajo su control directo.
En el momento del robo, el valor del botín era considerable, pero con la explosión de los precios de mercado actuales, ese botín ha alcanzado la astronómica cifra de más de 10.000 millones de dólares.
Aunque la gran mayoría de los fondos fueron incautados posteriormente por las autoridades estadounidenses, la magnitud del delito sigue sin tener precedentes. Lichtenstein actuó como cerebro solitario de la ciberintrusión, mientras que su esposa, Heather Morgan, fue condenada por ayudarle en las complejas operaciones de blanqueo de dinero que se prolongaron durante años.
Indulto y controversia: el nuevo rumbo de la administración Trump
La liberación de Lichtenstein se enmarca en un contexto político más amplio. Un año después del regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, hay un cambio de rumbo hacia los grandes casos relacionados con las criptomonedas.
Lichtenstein no es el único nombre excelente que se ha beneficiado de este nuevo clima: entre los casos recientes se encuentran el de Ross Ulbricht, indultado tras una década entre rejas, y Changpeng Zhao, ex CEO de Binance, que recibió un indulto tras declararse culpable de infracciones contra el lavado de dinero (AML).
Estas decisiones han generado una profunda división en la opinión pública. Dentro de la comunidad criptográfica estadounidense, muchos críticos denuncian lo que denominan el paradigma "el delito es legal", argumentando que las excarcelaciones anticipadas y los indultos presidenciales corren el riesgo de socavar el poder disuasorio de la ley, enviando un mensaje de impunidad a los ciberdelincuentes.
Por otro lado, los partidarios de la reforma subrayan que la justicia no debe ser puramente punitiva. Según esta opinión, si un preso demuestra rehabilitación y su condena es proporcional al delito no violento cometido, la puesta en libertad anticipada representa el éxito del sistema penitenciario. Mientras el debate se recrudece, Ilya Lichtenstein abandona la custodia federal, convirtiéndose en un símbolo viviente de un sistema de justicia estadounidense en profunda transformación.
