En un momento de extrema tensión geopolítica, el sistema de seguridad interior israelí fue sacudido por una revelación inquietante. El 20 de marzo de 2026, las autoridades imputaron a Raz Cohen, un reservista de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) de 26 años, acusado de haber transmitido información altamente clasificada a la inteligencia iraní.
Lo que hace este caso especialmente alarmante no es solo la naturaleza de los datos filtrados, sino la ínfima compensación recibida: aproximadamente 1.000 dólares en criptomonedas.
La investigación y el arresto — Operación "Roaring Lion"
La imputación llegó al término de una operación conjunta entre el Shin Bet (servicio de seguridad interior) y la unidad Lahav 433 de la policía, en el marco de un dispositivo investigativo más amplio denominado Operación Roaring Lion. Cohen fue arrestado el 1 de marzo, apenas un día después del inicio del conflicto abierto con Irán, lo que evidencia la rapidez con la que las autoridades actuaron para neutralizar una amenaza interna justo cuando el frente exterior se volvía explosivo.
De las baterías del Iron Dome a los datos sensibles de la FAI
Cohen prestó servicio en la unidad de mando y control del sistema Iron Dome durante su servicio militar obligatorio entre 2019 y 2022. Según los documentos presentados ante el Tribunal de Distrito de Jerusalén, el joven habría establecido contacto con un agente iraní en Telegram a partir de diciembre de 2025.
En menos de un mes, Cohen habría transmitido un total de 27 fotos y vídeos. El material incluía detalles críticos sobre los procesos de disparo, las tasas de descarga de los misiles interceptores y los procedimientos de armamento. Aún más grave fue la cesión de las coordenadas GPS de las baterías Iron Dome ubicadas en las bases de Hatzerim y Palmachim, junto con la ubicación de otras siete bases de la Fuerza Aérea Israelí (IAF).
La fiscalía subraya que Cohen no fue reclutado de forma pasiva, sino que ofreció proactivamente su rol militar al agente iraní. La filtración no se limitó a datos técnicos: el reservista también proporcionó información personal sobre compañeros y familiares, incluido un guardia en la Residencia Presidencial y un familiar piloto de la IAF.
El chantaje y el fin de la relación
La relación entre Cohen y la inteligencia iraní se deterioró cuando el agente comenzó a aplicar tácticas de presión. El espía extranjero habría amenazado con exponer a Cohen publicando una foto de su hermana en un perfil de Telegram. Asustado, Cohen bloqueó el contacto y eliminó la aplicación en febrero de 2026, pero el daño ya estaba hecho. Las huellas digitales dejadas por las transacciones en criptomonedas permitieron a los investigadores rastrear su actividad.
Consecuencias legales y amenazas híbridas
Cohen enfrenta ahora cargos de extrema gravedad: asistencia al enemigo en tiempo de guerra y transmisión de información clasificada con la intención de dañar la seguridad del Estado. Según la legislación israelí, estos delitos conllevan una pena máxima de cadena perpetua.
Este caso representa el primer episodio conocido de espionaje que implica directamente a un operador del sistema Iron Dome. Las autoridades informan de que, en los últimos dos años, decenas de ciudadanos israelíes han sido investigados por presuntos vínculos con Irán. El modus operandi es constante: los servicios de inteligencia adversarios explotan las redes sociales y las aplicaciones de mensajería cifrada para reclutar a individuos vulnerables, ofreciendo pequeños pagos en criptomonedas para sortear las barreras de seguridad. En América Latina, donde las criptomonedas se usan masivamente para remesas y como reserva de valor, este caso pone de relieve cómo el anonimato relativo de las transacciones cripto puede ser explotado tanto por actores estatales como por organizaciones criminales.
