En apenas tres días, entre el 20 y el 23 de febrero, el panorama energético y tecnológico de Brasil sufrió una silenciosa pero profunda sacudida. No se trata de una "legalización" ideológica de las criptomonedas, sino de una convergencia pragmática de la crisis de excedentes energéticos y los incentivos fiscales selectivos. Brasil está construyendo una "válvula de presión" para la energía renovable aislada, y la minería Bitcoin es el mecanismo de entrega.
El problema de la restricción: miles de millones que desaparecen
Entre octubre de 2021 y septiembre de 2025, la industria eólica de Brasil sufrió una "restricción" (recorte de la producción) de unos 32 teravatios-hora. Esta energía, que se produjo pero no se inyectó en la red debido a las limitaciones de transmisión o al exceso de oferta, supuso una pérdida estimada de 6.000 millones de reales (alrededor de 1.200 millones de dólares).
Con el aumento de la cuota de energía eólica y solar del 24% en 2024 al 34% en agosto de 2025, el operador de la red ONS confirma que la restricción ya no es un contratiempo temporal, sino una característica estructural. Aquí es donde entra en juego la minería: una demanda eléctrica local, modulable e inmediata, capaz de absorber electrones que de otro modo se destruirían.
El giro fiscal: hardware de élite con arancel cero
Resolución 861 del GECEX, publicada el 20 de febrero, reduce a cero los derechos de importación para una clase específica de hardware hasta el 31 de enero de 2028. La exención no es para todos, pero se centra en la excelencia técnica:
- Algoritmo: SHA256 (Bitcoin).
- Eficiencia: Menos de 20 julios por terahash.
- Potencia: Más de 200 terahashes por segundo.
Esta medida rompe una de las barreras históricas del mercado brasileño, donde la carga impositiva total de importación puede oscilar entre el 40% y el 100%. Al reducir el coste del hardware, el Gobierno acorta el plazo de amortización para los mineros profesionales, lo que hace mucho más atractivo el arbitraje energético.
El interés de los gigantes: el caso Engie
La señal definitiva llegó tres días después de la resolución. El gigante energético francés Engie dijo a Reuters que estaba considerando instalar minadores en su planta solar Assu Sol (895 MW), en el noreste de Brasil. Siendo la mayor planta solar del mundo de Engie, la elección de utilizar el Bitcoin para monetizar el exceso de energía transforma la minería de una "actividad especulativa" a una "herramienta de gestión de la demanda industrial".
La economía de la minería: el punto de equilibrio
Las cifras explican claramente la lógica detrás de esta elección. Con un precio del Bitcoin de unos 64.000 dólares (datos del 23 de febrero) y un hashprice de unos 34,05 dólares por petahash, un equipo eficiente de 200 TH/s genera unos 6,81 dólares al día.
El precio de equilibrio de la electricidad para estas máquinas es de unos 0,071 dólares por kWh (unos 370 reales por MWh). Aunque los precios al por menor en Brasil son mucho más altos (0,657 reales/kWh), los precios al por mayor al contado fluctúan entre 250 y 450 reales. La energía "recortada", por definición, no tiene otros compradores: venderla a los mineros con descuento permite a los productores recuperar unos ingresos que, de otro modo, serían nulos.
Riesgos y perspectivas
El argumento brasileño es sólido, pero no está exento de riesgos. Si se acelerara la construcción de nuevas líneas de transmisión, el fondo de energía "desperdiciada" se reduciría. Además, el elevado coste del capital en Brasil y la volatilidad de la "dificultad" de la red de Bitcoin podrían erosionar los márgenes.
Sin embargo, la Brasil ha creado una ventana de oportunidad de 24 meses. No se trata de una apuesta a largo plazo por el futuro de las monedas digitales, sino de un experimento pragmático: utilizar la informática para estabilizar los balances de las centrales de energía renovable. Si los grandes productores siguen el ejemplo de Engie en los próximos 12 meses, Brasil se convertirá en un destino de primer orden para el hashrate global, simplemente dejando que la economía de proyectos siga su curso.
