La reciente tendencia bajista de Bitcoin parece haber encontrado una explicación concreta: una nueva y repentina oleada de restricciones contra la minería doméstica en China.
El epicentro de la crisis es la provincia de Xinjiang, donde se estima que 400.000 mineros se han visto obligados a apagar sus máquinas y cesar toda actividad.
El repentino colapso del hashrate
Esta caída, que equivale a cerca del 8% de la potencia total de la red, precedió justo al desplome del precio, que se deslizó hasta los 86.000 dólares el martes, rompiendo el soporte psicológico de los 90.000 dólares.
Los analistas, entre ellos el conocido experto NoLimit, evidenciaron una correlación directa entre el apagón de máquinas y la caída de los precios. Cuando los mineros se ven obligados a desconectarse, se desencadena una reacción en cadena: la pérdida inmediata de ingresos crea una necesidad urgente de liquidez.
La tasa de hash de Bitcoin muestra el descenso más pronunciado desde que se redujo a la mitad en 2024. El expresidente de Canaan ($CAN) ha declarado en X que 400.000 máquinas mineras de BTC han sido apagadas en China
La tasa de hash de Bitcoin sufre la mayor caída desde que se redujo a la mitad en 2024
- matthew sigel, CFA en recuperación (@matthew_sigel) 15 de diciembre de 2025
El expresidente de $CAN dice que 400k máquinas mineras de BTC se apagaron en China https://t.co/4RQ0O2esh3 pic.twitter.com/q5OopJq10M
Para cubrir los costes fijos de explotación o financiar el traslado de equipos a otras regiones, muchos operadores se han visto obligados a liquidar sus reservas de Bitcoin, lo que ha aumentado la presión vendedora en el mercado mundial.
Un renacimiento abruptamente interrumpido
Esta represión llega en un momento paradójico. A pesar de la prohibición formal impuesta en 2021, el sector minero en China había logrado reorganizarse clandestinamente, explotando la electricidad barata.
Solo el pasado mes de octubre, los datos del Hashrate Index indicaban que China había vuelto a convertirse en el tercer centro minero mundial, contribuyendo en torno al 14% al hashrate global.
Además de la presión regulatoria, los mineros tienen que lidiar con un entorno económico desfavorable. El valor de Bitcoin ha caído un 30% desde su máximo de octubre y las comisiones por transacción se mantienen en mínimos históricos, lo que reduce drásticamente los márgenes de beneficio.
Dado que la minería es fundamental para la seguridad y el funcionamiento de toda la red, esta inestabilidad estructural podría seguir lastrando el valor del activo a corto y medio plazo, mientras el sector trata de adaptarse a un nuevo giro pekinés.
