El sector de las criptodivisas está acostumbrado a la volatilidad, pero lo ocurrido en Base, la blockchain de Coinbase, marca un nuevo mínimo. Un inversor de alto perfil, comúnmente conocido como "ballena", sufrió una devastadora pérdida de 20,4 millones de dólares tras invertir fuertemente en tokens vinculados a agentes de inteligencia artificial.
Lo que se suponía que iba a ser la inversión del futuro se convirtió en una retirada del 88,77%, con lo que el capital inicial de 23 millones de dólares se redujo a sólo 2,58 millones de dólares tras la liquidación.
Una cartera en llamas: las cifras del desastre
Según los datos proporcionados por la plataforma de análisis en cadena Lookonchain, la estrategia del inversor resultó fatal debido a la extrema concentración de riesgo. El golpe más duro se lo llevó FAI, donde una apuesta de 9,87 millones se evaporó un 92,31%. No le fue mejor con AIXBT, que registró un rojo de 7,81 millones de dólares (-83,74%).
El resto de la cartera siguió el mismo trágico destino:
- BOTTO: -936.000 dólares (-83,62%)
- POLY: -839.000 dólares (-98,63%)
- NFTXBT: la caída más drástica en términos porcentuales, con un -99,13%
- MAICRO: -381.000 dólares (-89,55%)
Hoy, la cartera del inversor parece un campo de batalla desierto, que contiene unos 3.584 dólares en activos residuales, principalmente ETH y pequeñas cantidades de tokens más pequeños.
El estallido de la burbuja de los agentes de IA
Este suceso ha reavivado el debate sobre la sostenibilidad de los tokens relacionados con la IA. Aunque la idea de agentes autónomos que operan en blockchain es fascinante, la realidad del mercado en el primer trimestre de 2025 mostraba una falta crónica de utilidad práctica. Muchos de estos proyectos han resultado ser cajas vacías, alimentadas únicamente por el revuelo mediático de finales de 2024.

Con el inicio de 2025, el entusiasmo se desvaneció, llevando al sector a un desplome global del 77%. La escasa liquidez de estos tokens aceleró entonces la caída: cuando las grandes manos empezaron a vender, no hubo suficientes compradores para sostener los precios, provocando desplomes verticales.
Una lección de gestión de riesgos
El caso de la ballena de Base es una advertencia para todo el ecosistema. El error fatal no fue sólo apostar por una narrativa especulativa, sino asignar 23 millones de dólares en seis activos altamente correlacionados.
A falta de una verdadera diversificación y de una estrategia de salida, el riesgo sistémico arrolló toda la cartera, demostrando que, en el mundo de las criptomonedas, hasta el mayor capital puede desaparecer si no está respaldado por la prudencia y unos fundamentos sólidos.
