En agosto de 2025, Ethereum (ETH) superó su máximo histórico de 2021, tocando los 4.945 dólares y alcanzando una capitalización de mercado de 600.000 millones de dólares.
Sin embargo, esta carrera hacia la cima tiene un sabor diferente. No hay simios aburridos vendidos por millones de dólares, ni vídeos virales en TikTok explicando cómo hacerse rico. La escalada de 2025 es 'clínica': una reasignación silenciosa impulsada por instituciones que ven Ethereum ya no como una apuesta especulativa, sino como una infraestructura generadora de rendimiento.
El drenaje de reservas: ETH abandona los intercambios
Los datos de Coinglass a 21 de diciembre muestran una imagen inequívoca: sólo el 10,5% de la oferta total de ETH se encuentra ahora en intercambios centralizados. Se trata de uno de los niveles más bajos desde la creación de la red, con un descenso del 43% desde julio. Al mismo tiempo, más de 35,6 millones de ETH están atascados en staking (a 20 de diciembre).
Según el análisis de Nansen, los principales tenedores ya no son "ballenas" individuales, sino contratos de staking, custodios institucionales y vehículos ETF. La liquidez ya no termina en las carteras de los operadores intradía, sino que fluye hacia las "tuberías" del sistema: puentes de capa 2, protocolos de reaprovisionamiento y tesorerías corporativas.
Las empresas se convierten en los nuevos acumuladores
Las tesorerías corporativas y los ETF al contado controlan ahora el 10,72% de la oferta circulante. En concreto, el 5,63% está en manos de empresas y el 5,09% es gestionado por ETF. Un ejemplo de ello es BitMine, que ya ha acumulado más de 4 millones de ETH (el 3,36% de la oferta total) con el objetivo declarado de alcanzar el 5%.
Estas compras no son apuestas financieras, sino movimientos estratégicos. Ethereum se ha convertido en fundamental para la liquidación de stablecoins y la infraestructura de activos tokenizados.
Las entradas netas en los ETP (Exchange Traded Products) confirman esta tendencia: han atraído unos 12.700 millones de dólares este año, de los cuales 12.400 millones procedían de ETF al contado estadounidenses.
Ethereum como "Plomería" financiera
El ciclo de investigación 2025 ha cambiado la narrativa. Citi, en una nota de septiembre, fijó un objetivo para finales de año de 4.300 dólares, identificando la adopción de stablecoins y tokenización como impulsores clave. En un escenario optimista, el banco asume un crecimiento hasta los 6.400 dólares.
Los datos de rwa.xyz confirman el dominio: Ethereum controla el 66,6% del mercado tokenizado de Real-World Assets (RWA), con un valor de 12.500 millones de dólares. Esto supone un crecimiento del 735% desde los 1.500 millones de dólares de principios de 2024.

El volumen de stablecoins también se ha disparado, registrando 1,6 billones de dólares en transacciones mensuales a 21 de diciembre.
Un vacío cultural llenado por las cifras
Mientras los fundamentos crecen, la cultura "pop" de las criptomonedas parece desvanecerse. Las ventas de NFT se desplomaron de 16.500 millones de dólares en 2021 a solo 2.200 millones en 2025 (-87%). Grandes marcas como LG han cerrado sus marketplaces y las búsquedas en Google siguen lejos de los picos del pasado.

La pregunta que queda abierta es si esta nueva fase de flujos institucionales constantes y utilidad infraestructural puede sostener a largo plazo las valoraciones que en su día alimentó la locura minorista. Ethereum está dejando de ser un casino para convertirse en el sistema de fontanería de las finanzas globales.
