La cuestión cuántica: ¿cómo de real es la amenaza para Bitcoin?
La computación cuántica ha sido retratada durante años como el potencial "enemigo final" de Bitcoin: en el momento en que llegue una máquina cuántica lo suficientemente potente, podría teóricamente descifrar la criptografía de curva elíptica que protege millones de BTC.
El temor no es ciencia ficción: Bitcoin sigue utilizando ECDSA para la mayoría de las direcciones y firmas Schnorr para Taproot, ambas vulnerables a una versión madura del algoritmo de Shor.
Pero aquí está el punto clave: las herramientas criptográficas necesarias para hacer que Bitcoin sea resistente a los ordenadores cuánticos ya existen. El Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de EEUU (NIST) aprobó varios esquemas post-cuánticos el año pasado, y los desarrolladores de Bitcoin han propuesto borradores como el BIP-360 para esbozar rutas de migración.
Técnicamente, Bitcoin puede adaptarse. ¿Políticamente? Ahí es donde se abre la verdadera brecha.
Analistas: la política de Bitcoin es el principal problema
James Check, analista de la cadena, sostiene que la amenaza cuántica es "un problema de consenso disfrazado de criptoproblema".
Permites que las monedas antiguas vuelvan al mercado.
- _Checkmate 🟠🔑⚡☢️🛢️ (@_Checkmatey_) 23 de noviembre de 2025
Dado que no hay posibilidad de que lleguemos a un consenso para congelarlas, céntrate en el lado tecnológico de las carteras seguras cuánticas, y deja que el mercado resuelva el resto. https://t.co/7xOZRVYl5r
Su argumento es sencillo: aunque la red adoptara firmas resistentes a la cuántica, el problema seguiría existiendo para las monedas antiguas bloqueadas en direcciones vulnerables.
Y eso es una cantidad enorme de Bitcoin.
Los datos muestran que:
- 32,4 por ciento de todos los BTC no se han movido en cinco años
- 16,8 por ciento no se han movido en más de diez años
- 8,2 por ciento llevan parados entre 7 y 10 años
No todas estas monedas inactivas se han perdido, pero muchas pertenecen a los primeros usuarios que ya no tienen acceso a las claves, o al propio Satoshi Nakamoto. Si un día un ordenador cuántico fuera capaz de extraer las claves privadas de las claves públicas expuestas, billones de dólares podrían entrar de repente en el mercado.
Ceteris Paribus, de Delphi Digital, lo deja claro:
"El Bitcoin resistente a la cuántica será posible, pero no resuelve el problema de las monedas antiguas"
Adam Back, uno de los primeros cypherpunks citados por Satoshi, reiteró el dilema: o esas monedas son obsoletas, o serán robadas. En otras palabras, el problema es de gobernanza, no de matemáticas.
Ya existen soluciones post-cuánticas, pero no protegen los monederos antiguos
Si la comunidad decidiera migrar, las nuevas direcciones podrían actualizarse rápidamente. Pero, ¿una solución compatible con versiones anteriores que también proteja los monederos históricos? Según muchos expertos, puede que nunca llegue.
Otras blockchains, como Sui, Solana, Cosmos y Near, han experimentado con soluciones que preservan las firmas antiguas mediante pruebas de conocimiento cero. Bitcoin, sin embargo, no tiene esta ventaja criptográfica: su curva no permite el mismo enfoque.
Esto significa que las direcciones más antiguas seguirían siendo vulnerables sin un hard fork políticamente explosivo.
Mirando hacia delante: la cuenta atrás es social, no científica
Las estimaciones para el "día de peligro cuántico" varían entre 20 y 40 años, lo que da tiempo a Bitcoin, pero no garantías. La verdadera cuenta atrás tiene que ver con la gobernanza: ¿será capaz la comunidad de coordinar una migración antes de que el hardware cuántico haga obligatoria una elección?
Si no es así, la mayor sacudida de la historia de Bitcoin no la causará una máquina, sino su incapacidad para decidir cómo proteger su pasado.
